En Panamá, los prejuicios raciales hacia los afrodescendientes se han atrincherado en la mente del sector minoritario de la población, pero aun así, estos causan un gran impacto emocional en ellos.
En medio de esa polémica hay muchas historias que contar.
"Un día fui a abrir una cuenta de ahorros en un banco, al entrar me miraron de arriba abajo. El desprecio se sentía solo en su forma de verme, casi no me dejaron hablar cuando ya me habían negado abrir la cuenta. Me exigieron muchos documentos, cuando hacía poco tiempo mi madre, que es blanca, fue y en minutos y sin tanto protocolo logró su cuenta, ese día sin duda fue racismo", relató Mariela Jules.
"Y ahora por qué anda disfrazada", con esa dura expresión cuestionaron a la profesora y conocida Verónica Forte, cuando un día decidió que todos los días luciría una pieza de su cultura afro. Ella aseguró que eso la hizo querer más sus orígenes y lucirlos con orgullo; para ella, lo extraño es que en Panamá todas las mujeres indígenas visten sus trajes tradicionales y la sociedad las mira igual, mientras que a ellos los tratan de locos.
"Me han dicho que tengo piojo, que si el pelo me huele mal o si no me baño, comentó Julio G, un rasta que es un gran profesional de las ciencias.
La comida, manos gloriosas
El cielo en un bocado, así describe los ricos platos de los afro Diana Small, quien aseguró que no hay comida más deliciosa que la preparada por un afropanameño, y que estos platillos son buscados hasta por los más "blanquitos", por lo que causa molestia que a los descendientes de los afro los amen por su comida, pero los discriminen por su color.
"Una vez me dijeron: caimito, tráeme unas torrejitas de bacalao", pero prefirió reír por la ignorancia de los demás.
"Aun cuando la ley aprobada no recoge en su totalidad la visión estratégica de nuestro movimiento, es cierto que constituye un avance", reconoció el director del Observatorio de Panamá Afro, Alberto Barrow.
La Secretaría era uno de los grandes reclamos de las organizaciones de afrodescendientes, que constantemente denuncian la discriminación y la pobreza que sufre la población afro en Panamá.
Todos estos casos tienen en común algún tipo de racismo, a pesar de ello, son orgullosos de sus raíces, lo único que piden es ser, que les permitan ser negros todos los días y no cada mes de mayo, cuando todos buscan resaltar su cultura.
Pero no solo el racismo, son muchos los problemas, pues el documento Atlas de Desarrollo Humano Local, Panamá 2015, señala que 12.3% de la población afrodescendiente vive en pobreza o en condiciones de vulnerabilidad.
De hecho, las provincias más deprimidas del país, Darién, Bocas del Toro y Colón, son las que tienen más población de este origen.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censo, en Panamá hay 586 mil 221 afrodescendientes, un 14.9% de la población total.
Los afropanameños para el país, con su cultura e historia, son tan grandes como el Canal, relatan ellos mismos y la sociedad en general.









