Hablar de el populoso barrio de El Chorrillo, es sinónimo de pescado frito con patacones, gente alegre y de Olga Cárdenas, una de sus más luchadoras dirigentes.
La historia de Cárdenas en El Chorrillo se remonta a sus padres quienes se enamoraron en dicho barrio, donde vivió hasta los dos años de edad y luego se mudó para Guadalupe, San Miguelito, pero al cumplir la edad de las ilusiones regresó a su amado barrio.
En ese tiempo El Chorrillo era algo hermoso y a las mujeres les gustaba arreglarse muy bien y lucían prendas de oro y los hombres sus leontinas (hebillas de oro) y nadie les robaba nada.
Además, la familia era más unida, porque si una mamá tenía que salir, las vecinas cuidaban a sus hijos y si tenían que corregirlo, lo hacían.
Cuenta Olga que según la historia a El Chorrillo llegaron muchos negros, chinos e italianos y las casas eran de madera y comunitarias. También había muchos sitios de diversión donde la gente bailaba y se tomaba sus cervezas sin problemas. Además siempre hubo la venta de saus y pescado frito.
A su mente llegaron muchos recuerdos de gente buena que se crió en El Chorrillo como: Roberto Durán, María Carter Pantalones, que llevaba más de 100 niños detrás de ella patinando hasta las Bóvedas en San Felipe.
El trabajo como dirigente del barrio de Cárdenas en El Chorrillo, empezó después de la Invasión a Panamá, por parte del ejército de los Estados Unidos.
Es por esto que se educó, ya que tuvo unos padres que le inculcaron lo bueno, por eso terminó la carrera de licenciada trabajo social y una maestría en género y desarrollo. Por años ha mantenido el Comedor Divino Niño que tiene en el barrio, en donde le da de comer a muchos niños.
Para esta gran luchadora no habrá un barrio tan bonito como El Chorrillo, por eso seguirá luchando por el bienestar de su amado y populoso barrio.









