El principal rubro de exportación y generación de divisa en la provincia de Bocas del Toro es el banano, desde el aire, las extensiones cubiertas de plantas se asemejan a una alfombra verde y lo que parecen rayas negras que forman cuadros, en realidad son canales de drenajes que permiten evacuar el agua y mantener la cantidad necesaria para que las plantas presenten condiciones óptimas de la producción.
En la actualidad, el lugar que se conoce como El Valle de Changuinola existen alrededor de 11 mil hectáreas de plantas de banano, sembradas por la transnacional Bocas Fruit Co., que posee unas siete mil hectáreas mientras que el resto es cosechado por cinco productores independientes. La actividad bananera en esta parte del país es practicada desde 1890 e iniciada por la familia Snyder.
En las plantaciones bananeras trabajan cerca de seis mil personas, el 85% proveniente de la etnia indígena Ngäbe-Buglé, son hombres y mujeres que por su contextura y fuerza soportan la exigente actividad: aplicar diferentes productos líquidos y en polvo o granulación a las plantas, el inicio de cortes, embolses u otra actividad a partir de las cuatro de la madrugada, llueva o haga sol, son parte de los sacrificios de la jornada.
En el caso de las mujeres, pasan horas de pie, desmanando los racimos para clasificarlos y luego empacarlos.
Hasta hace cinco años, se podían apreciar las máquinas tirando de una fila de coches de tres que sumaban hasta 30 y un poco más, era la forma de transportar miles de cajas de la fruta desde las empacadoras en ciudad de Changuinola hasta el puerto de Almirante para luego ser embarcados caja por caja.
El sistema de tren fue reemplazado por contenedores refrigerados que son llevados por camiones articulados, levantados de las mesas por una grúa que los deposita directo a las bodegas de los barcos que luego zarpan a países como Estados Unidos, incluso van a Europa.









