La bella Bocas del Toro cuenta con 4 mil 657 kilómetros cuadrados y unos 130 mil habitantes, un 60% de su territorio lo componen montañas primarias y secundarias; 30 mil hectáreas están sembradas de banano, plátano y cacao. En los últimos años es notable la siembra de palmas de aceite.
El mayor atractivo es, sin duda, su archipiélago, con cientos de islas y cayos de diferentes tamaños y formas y que se extiende desde el humedal San San Pond Sak en la desembocadura del río Sixaola, limítrofe con Costa Rica, pasa por Bocas del Drago, Chiriquí Grande y llega a Bahía Azul en la comarca Ngäbe- Buglé.
Este paraíso visto desde el cielo invita a propios y extraños a querer tener aunque sea una parcela de tanta belleza natural, las islas sumergidas apenas a uno o dos metros cautivan la vista con sus colores azul y verde, el agua transparente sirve de espejo a la silueta de manglares, montañas, palmeras y sus humildes habitantes a bordo de pequeños botes de madera cuando van a la pesca, transportarse a lugares de trabajo, estudio o sencillamente visitar amigos o familiares.
Otra gran cantidad de terreno es cubierto de montañas vírgenes y secundarias, desde varios cientos de metros de altura, pareciera estar viendo un sembradío de coliflor; sin embargo, en las entrañas de tanta belleza se esconde una de las floras y faunas más formidables del país y el mundo.
Tanto territorio verde muestra, como si fueran sus venas, los ríos y quebradas que entre los principales se pueden mencionar: río Changuinola, Teribe, Sixaola, Yorquín, Banano y otros que sirven como afluentes navegables, también son utilizados para la dotación de agua utilizada por la hidroeléctrica del río Changuinola, la toma de agua de la potabilizadora del río Teribe y la quebrada Bonyic que servirá para abastecer la nueva planta.
Todo esto invita a turistas nacionales y extranjeros a visitar la fascinante Bocas del Toro para disfrutar de las maravillas que ofrece.









