Muchas historias son las que guarda la isla Coiba, algunas contadas y otras que no se sabrán nunca. Lo cierto es que el haber funcionado por más de siete décadas como colonia penal, donde se trasladaba a los reclusos más peligrosos del país, sirvió para que este paradisiaco sitio, de exuberante belleza natural, se mantuviera intacto.
Desde que Coiba dejó de ser un centro penal en 1994, poco a poco se convirtió en uno de los destinos turísticos más reconocidos a nivel internacional. Las ruinas del antiguo centro penitenciario construido en 1919 durante la administración de Belisario Porras, mantienen un valor histórico y cultural que es objeto de visita y centro de exhibición al igual que los otros encantos que ofrece la isla.
Todavía permanecen ruinas de la capilla, la casa de los custodios y funcionarios civiles y algunas celdas que formaban parte del campamento central. Hay también un cementerio en honor a los muertos y desaparecidos de Coiba. Esto se ha constituido en un centro de exhibición histórica y cultural.
La fama de la belleza incalculable de la isla Coiba, constituida en Parque Nacional y Patrimonio de la Humanidad, ha trascendido fronteras, razón por la cual recibe la visita anual de unos 7,000 turistas en botes, yates y cruceros, en su mayoría extranjeros.
Didiel Núñez, director del Parque Nacional Coiba, manifiesta que la isla es uno de los destinos de turismo ecológico más solicitado a nivel nacional por todo lo que ofrece, desde playas de mucha belleza, aguas cristalinas, biodiversidad incalculable de fauna y flora y por las actividades que allí se pueden realizar.
Para garantizar una buena estadía, el visitante debe llevar alimento, agua y demás provisiones porque en Coiba no hay restaurantes ni venta de víveres. Al final, debe llevarse la basura que genere porque no hay lugar para manejar los desechos.









