La confección de las máscaras y vestidos de diablicos en Colón se ha convertido en una de las artes en que más se destacan diferentes grupos de jóvenes de esta provincia. Para esta fecha ellos ponen a volar su imaginación para crearlas y utilizarlas junto con los vestidos de diablo durante el Carnaval.
Los juegos de diablo son una tradición que viene como parte del baile congo, en el que en un principio se usaban máscaras sencillas, pero hoy día sus creadores tratan de hacerlas cada vez más vistosas y de mayor tamaño, lo que llama la atención de locales y extranjeros.
Jaime Yatiz indica que antes las máscaras de diablo eran confeccionadas con lodo, pero demoraban hasta una semana y media para secarse, para luego poder pintarlas y terminarlas.
Sin embargo, ahora se utilizan materiales que aunque son un poco más costosos, se trabajan mejor y secan más rápido y el tiempo de confección es menor.
Los materiales que se utilizan son cartoncillo, papel de aluminio, goma, toallita o papel manila, pintura en spray, barniz, papel periódico, zunchos de metal.
Agregó que primero se corta el cartoncillo, luego se va creando el boceto de la máscara y se le va dando forma con el papel de aluminio, mientras se pega con la cola, y se pone a secar.
Al estar seco se empieza a forrar con unas seis capas de papel manila o toallitas con un engrudo a base de harina y agua para darle firmeza, una vez seca, la máscara se pinta y se agregan los detalles, y las otras partes que el mismo artesano hace, como los cachos, aletas, cabello sintético, boas de plumas, entre otros, son cosidas a máquinas.
El vestido se confecciona enterizo con capucha, de color rojo o negro, ya sea liso o con diseños, aunque hay algunos que utilizan otros colores, pero no se les permite jugar, ya que los otros diablos les pegan para sacarlos del lugar, pues no se les considera adecuados, dijo.









