@mayra1721
Al arte de pintar se le considera una relajante y entretenida terapia para niños y niñas hospitalizados, y uno de sus exponentes, a la edad de treinta años, siente gran satisfacción al ver la sonrisa en el rostro de cada menor cuando toma en sus manos un pincel.
Hablamos de Ángel Espinoza Moreno, oriundo de la provincia de Chiriquí, quien es considerado como el gran maestro de la pintura entre un grupo de infantes recluidos en el hospital José Domingo de Obaldía.
Y es que al menos dos veces a la semana acude a este centro para sacarles una sonrisa a los pequeños que atraviesan por problemas de salud.
Ángel, quien por más de dos años se ha dedicado a la pintura en lienzo, dijo que no puede pedirle más a la vida, ya que su mayor logro es compartir sus conocimientos con los pequeños, no solo en los diferentes hospitales, sino también en iglesias y comedores infantiles.
La pintura no solamente se ha convertido en un arte, para mí es un acto de enseñanza y terapia para niños y niñas que atraviesan por enfermedades, incluso terminales, manifestó el artista.
Agregó: Estoy satisfecho con todo lo que he logrado, Dios me abrió las puertas para aprender a pintar, pero no para verlo como un negocio con el que obtener dinero, sino para compartirlo y enseñarlo.
La idea de Ángel de pintar junto con los niños nació en septiembre de 2014, cuando siendo parte de un grupo de artistas plásticos de Chiriquí fueron invitados, diez de ellos, a convertirse en padrinos de un niño recluido en el hospital José Domingo de Obaldía.
Fue con la Dra. Jessica González que comenzó para él la etapa más importante de su vida como pintor.
Eran niños con enfermedades terminales, en su mayoría con leucemia y cáncer, realizamos pinturas, y entre 20 y 25 cuadros fueron luego vendidos en una exposición allí mismo en el hospital, y el dinero quedó como recaudación para esta sala, recordó Ángel.
Ese día, esto quedó como una huella en mi vida que nunca olvidaré, de allí no he podido dejar de seguir en los ratos libres compartiendo con ellos, me llena de alegría verlos mancharse sus manos y entusiasmados por pintar, puntualizó Ángel.









