- Ernesto cocina entre 500 y 600 corozos e invierte $20 en azúcar y se gana $30 diarios.
Los corozos dulces cocinados en fogón en La Colorada de Santiago son los más exquisitos y preferidos por centenares de personas, quienes al probarlos piden más para seguir disfrutándolos, así se expresó Ernesto Mojica, quien tiene 50 años de cocinar y vender este gustado aperitivo.
Este veragüense de 74 años de edad y residente en el corregimiento de La Colorada dijo que en todos esos años ha preparado los corozos azucarados para venderlos a sus clientes, que según él cada día son más.
Asegura que quien por algún motivo llega a conocer o visitar La Colorada de Santiago, tiene la oportunidad de probar estos deliciosos corozos, y luego de eso pide a la vuelta todos los que puedan comerse.
Mojica prepara estos corozos junto a su esposa, Amada de Mojica, de 73 años de edad, con quien ha compartido la mayor parte de su vida desde hace más de 50 años. Juntos aprendieron a darles el tono que hace que los corozos sean los más exquisitos y solicitados por los consumidores.
Ambos buscaron una forma de sostener a su familia, puesto que ellos no tienen una profesión y solo trabajaban de jornalero y ama de casa, y eso no era suficiente para seguir enfrentando la vida.
La pareja coincide en que en esa área abundaban las palmeras de Pacora, las cuales tenían abundantes corozos, lo que era necesario aprovechar, y empezaron las tareas de cocinarlos y ponerles azúcar o miel y venderlos al público.
Eso en un principio fue duro para ellos, ya que había que buscar, preparar y vender los corozos, pero con el tiempo las personas fueron comentando que eran tan ricos que ahora no alcanzan y hasta les hacen pedidos con anticipación.
Estos veragüenses han sido emprendedores y han tenido éxito en su negocio.









