- Fueron hallados sobre un pez sierra muerto dentro de un sendero en un bosque de manglar.
- Parte de los insectos están conservados en el Museo G.B. Fairchild, de la universidad.
Estudiantes del colegio bilingüe Eben Ezer de Colón también se están destacando en el ámbito científico, lo que los proyecta como emprendedores.
Se trata de un proyecto de investigación en ecología de insectos que fue llevado a cabo por seis alumnos de este plantel, bajo la supervisión del profesor y biólogo Alexis Artola.
El proyecto buscaba estudiar a los insectos carroñeros (o descomponedores de materia animal muerta) y otros asociados a estos que, normalmente, se encuentran en los bosques de manglares de Galeta.
La metodología consistió en observar y estudiar por un periodo de tres semanas el proceso de descomposición de peces para monitorear a los insectos carroñeros que visitaban el cuerpo muerto, y otros insectos asociados a estos.
Entre otros insectos, fueron colectados 20 individuos de la especie Ora obliqua, todas hembras. Ora es un género que pertenece a un grupo de escarabajos conocidos popularmente como 'Marsh beetles' o escarabajos de pantano.
Los escarabajos Ora fueron encontrados sobre el cuerpo muerto del pez sierra (Scomberomorus sierra) dentro de un sendero denominado La Costanera, que atraviesa un bosque de manglar dentro del Laboratorio Marino de Punta Galeta, del Smithsonian.
Para identificar los insectos, la colecta fue enviada a expertos en entomología (ciencia que estudia los insectos) de Panamá y del mundo. Gran parte de las especies fueron identificadas por el entomólogo colonense Alfredo Lanuza Garay, profesor de la Escuela de Biología del Centro Regional Universitario de Colón.
Sorprendentemente, los resultados del proyecto reportaron que este es el primer registro del insecto Ora oblicua aquí en Colón para la ciencia, según la información teórica que actualmente se maneja, explicó Lanuza Garay.
Señaló que se dieron cuenta de que habían colectado insectos miembros de una familia difícil de capturar en estado salvaje. Son tan inusuales que no se les conoce con nombre común en Panamá. Lo más interesante es que los insectos colectados de esta familia no estaban registrados en Panamá como insectos asociados a la carroña. El comportamiento exhibido no había sido registrado previamente por la ciencia.









