Engatusar a las personas para luego sacarles dinero a través de los supuestos trabajos de curación y santería era el único objetivo de quien se hacía pasar por curandero. José Manuel González, operaba en la barriada El Coquito, 11 de Octubre, en el distrito de Soná, provincia de Veraguas.
Sus pacientes no salían con la mejor cura, pues lo que muchos desconocían era que el individuo buscaba generar dinero con sus padecimientos.
día a día logró obtener la versión de algunos de los tantos afectados que visitaban este lugar para encontrar una solución a sus problemas de salud.
César Agrazal, esposo de una educadora que falleció el 30 de septiembre del año pasado, expresó que su amada padecía de cáncer de mama, por eso fue en busca de una cura a donde el supuesto curandero, quien le hizo creer que lo que tenía era una brujería que le habían echado.
Cabe resaltar que los tratamientos no bajaban de los $2,000 y por consulta eran $20, aunado a la ofrenda que se debía dejar en un altar que estaba en el sitio que era de $20 en adelante.
Agrazal narró que su instinto le indicaba que el curandero no era una persona de confiar y más despertó sus dudas cuando le diagnosticó un mal de hechizo a su esposa y un acto de exorcismo que requería.
El 12 de septiembre, la trasladaron a Soná porque el curandero pidió que se la llevaran a su casa para hospitalizarla por unos 10 días.
Lo curioso es que no quería que sus familiares la visitaran, mucho menos su esposo.
El 22 de septiembre, su esposo la rescató, estaba casi moribunda, ya que el presunto doctor le había ordenado la suspensión de los medicamentos recetados en el Instituto Nacional Oncológico para su padecimiento; ocho días después, falleció. Su padre, quien la cuidaba, sentía que se dormía con frecuencia, llegó a pensar que el café que le ofrecían tenía alguna sustancia para mantenerlo sedado.
Cuando Agrazal fue a rescatar a su cónyuge, entró al cuarto y la vio amarrada a la cama que le habían llevado de su casa. Ella casi moribunda, le solicitó que por favor la sacaran de ese lugar, que el señor la quería matar.
Ayer, varias personas acudieron a la Personería de Soná a dar sus declaraciones por ser víctimas de esta persona. Se intentó escuchar una versión de la entidad, pero un funcionario dijo que el personero municipal no se encontraba.
Era una mente maestra
Poco a poco las personas han ido denunciado lo que les sucedió con este supuesto curandero, quien solo buscaba el factor monetario de las personas que atendía en su casa.
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j. c. díaz/m. vásquez
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