- Ballenas y delfines necesitan salir a la superficie cada 15 a 30 minutos para poder respirar por el orificio.
- la ley 13 del 2005 declara las aguas panameñas como un santuario de los mamíferos marinos.
Al llegar los meses de septiembre y octubre, el Parque Marino Golfo de Chiriquí se convierte en un refugio y sitio de reproducción de cientos de ballenas jorobadas, brydes y delfines que año tras año visitan las costas del Pacífico para que sus crías puedan crecer y así seguir su ciclo de vida en el océano.
Al darse este tipo de fenómeno natural, cientos de turistas, tanto nacionales como extranjeros, viajan de diversos puntos del mundo para apreciar, estudiar y documentar este cautivador espectáculo en medio de playas, manglares, arrecifes y animales silvestres que rodean toda la región costeña.
Aunque los lugareños e inversionistas de las comunidades de Quebrada de Piedra, Pedregal, San Lorenzo, Alanje, Puerto Armuelles y Punta Burica no promuevan en su totalidad la actividad turística, algunos pescadores se preparan para recibir a los foráneos, y son guías de turismo en sus lanchas de paseo.
Estos obreros del mar aseguran que los visitantes consumen los productos de las regiones y se hospedan en los diferentes hostales, bungalós, hoteles y cabañas mientras efectúan sus travesías hasta los puntos donde se logre dar el avistamiento de estos grandes mamíferos.
Para Víctor Díaz, morador de la comunidad de Puerto Pedregal, quien les ofrece a los visitantes el servicio de lancha - taxi, en esta época algunos de los pescadores dejan a un lado sus redes y prestan el servicio a las personas para que puedan disfrutar del bello paisaje en todo el recorrido hasta los lugares donde se movilizan los cetáceos.
Explica que los residentes de las áreas costeras ven con mucho positivismo contribuir con proteger estos animales que son especies en peligro de extinción, y las personas están tomando conciencia a darle más valor al verlos vivos y en su ambiente natural.
Carlos Saldaña, jefe del Parque Marino Golfo de Chiriquí de la Autoridad Nacional del Ambiente, destacó que desde inicio de julio se dan las primeras apariciones este tipo de especies por medio de las temperaturas frías que provienen de Cabo de Horno, a través de la corriente de Humboldt, por lo cual vienen en manadas a las zonas del Archipiélago de las Paridas, una de las zonas más concurridas, para poder criar sus neonatos.
Las ballenas y delfines necesitan salir a la superficie cada 15 a 30 minutos para respirar por el orificio que tienen sobre su cabeza y se comunican mediante mensajes sonoros (silbidos, ronquidos, gruñidos, tintineos y tamborileos).









