- Las motos de los linces fueron el trineo perfecto para pasear a los pequeños invitados.
- Esta actividad se realizó en el hogar de los linces, ubicado en el barrio Bolívar.
Las unidades de los linces de la Policía Nacional en Chiriquí cambiaron sus armas por juguetes y sus motos se convirtieron en trineos para 100 niños que viven en Pedregal y la 20 de Diciembre, áreas que son sensitivas en el distrito de David, para regalarles una Navidad diferente.
Los uniformados que a diario arriesgan sus vidas para evitar actos delictivos como secuestros, robos, hurtos y ventas de productos ilícitos decidieron asumir la responsabilidad de ser padrino de cada niño y niña que fue invitado a participar de esta actividad en el hogar de los linces, ubicado en el barrio Bolívar, en David.
Los niños llegaron a las nueve de la mañana aproximadamente, en un bus que los fue a recoger y que los trasladó hasta el lugar de la fiesta, cuyos anfitriones eran todas las unidades que pertenecen a este departamento policial.
A su llegada fueron sorprendidos con juguetes, golosinas, dulces, piñata, pinta caritas, payasita y un Santa, quien en cada momento departía con los infantes.
Sin embargo, las motos que utilizan los linces se convirtieron en ese momento en el trineo perfecto para pasear a los invitados especiales, quienes formaban filas para esperar su turno y vivir esta experiencia.
Mientras esto sucedía con un grupo, otro grupo disfrutaba con una uniformada que pintaba las caritas de los niños y niñas.
Otra unidad asumió el rol de ser una payasita encargada de efectuar figuras con globos, que eran obsequiados a los invitados, generando asombro y alegría.
Uno de los mayores atractivos de la fiesta fue una de las unidades que decidió dejar su uniforme por ese día y ponerse una vestimenta de Santa Claus en color azul y su tradicional cabello y barba blanca.
La pequeña María observaba con asombro al Santa Claus cuando decidió pasearlos en las motos.
El teniente Lorenzo Belafonte describe que la oportunidad es única entre las unidades motorizadas y los niños, quienes pierden el temor por los uniformados que están para brindarles seguridad y apoyo.









