- A Tin no le gusta que le paguen adelantado ni mucho menos pedir dinero prestado.
En pleno centro de la comunidad de Tonosí, en la provincia de Los Santos, vive un hombre que se gana la vida realizando un trabajo poco común: lavando ropa ajena.
Agustín Tin Quintero se ha ganado el respeto de todo el pueblo, puesto que desde muy temprano, los moradores observan a este tonosieño llevando a sus nietas a la escuela, para luego iniciar su faena diaria.
Tin empezó a lavar en 1983, en el río Tonosí, a personas de la comunidad, como: Chichín Batista, José Elías Hernández y Lidia Max.
En esos tiempos cocinaban la ropa, le colocaban al agua hoja de papayo, balo y de guandú, para darle olor, toda vez que no tenían cloro ni suavitel.
Cocinaban la ropa para largar el sucio, en especial el carbón, pues mucha gente cocinaba con leña.
Imagínense que el pago de la ropa por pieza era de 0.05 centavos o mejor dicho, un real como comúnmente se dice en el interior.
En aquellos días se ganaba 2.50 dólares por todo un saco de ropa, pero ahora se paga 0.25 centavos la pieza y a veces se gana hasta 8 dólares, expresó don Tin.
Ya no lava en el río, ahora lo hace desde su casa, ya que en 1995 la señora Julia Escobar, de Las Guabas, de Los Santos, le regaló su primera lavadora, que aún la conserva y es la que usa para lavar.
Luego compró otra, pero esta solo seca y la antigua lava, pero no ha dejado de restregar, pues antes de pasarla a la lavadora le da con el cepillo.
Señala que se siente orgulloso de que mucha gente lo respeta y esto ha hecho que sea el padrino de muchos jóvenes de la comunidad.
La honestidad es otra de las virtudes de Tin, pues muchas veces ha tenido que devolver dinero, llaves y documentos, que se van en la ropa de lavar.
Agustín Quintero es un digno ejemplo de trabajo.









