Antonio Tapia es el residente más antiguo de Vista Marina, ubicado en Los Tecales 2. Él llegó a la ladera del cerro en febrero de 2011.
Él cuenta que la hierba canalera que cubría lo que es hoy el terreno donde edificó su humilde casa tenía unas dos pulgadas de grueso y tres metros de altura.
Me fajé tirando machete aquí, pero era muy difícil porque todo era a pleno sol, que sofocaba y la hierba picaba. Un día cayó un aguacero muy fuerte y aproveché para avanzar, corté casi la mitad del lote. Otro día regresé y terminé de tumbarlo todo, relató Don Antonio.
Agregó que, un morador del lugar le ofreció materiales de construcción, para pagárselos a crédito, y así comenzó a construir la choza de madera y zinc. Disfruto mucho del paisaje y la temperatura de este lugar, que oscila en el día entre 23 y 27 grados centígrados, y en la noche creo que baja hasta los 16, agregó.
Tapia construyó su casa completamente solo. Ahora ya no gasta los $150 de alquiler que pagaba cuando vivía en La Chorrera, con lo cual se ha ahorrado, en más de dos años de estar viviendo en Vista Marina, unos $3, 600.
Al mudarse aquí, Don Antonio solucionó en parte su problema de casa, pero ahora enfrenta las carencias del lugar, sobre todo porque faltan los servicios básicos de luz y agua.
Los moradores de Los Tecales tratan de mantener el lugar mediante la aplicación de desarrollo sostenible, con el cultivo de algunos rubros como: plátano, yuca, ñame, guandú y piña, entre otros alimentos.
La historia de Tapia es recurrente en muchos de los moradores de Los Tecales 2, aunque con algunas variantes. Él relata que vino del interior y tuvo la oportunidad de prepararse académicamente. Tuvo su casa propia, pero la perdió. Esto lo obligó a pagar alquiler, hasta que optó por buscar este lugar para vivir.
Ahora para él lo más importante es que el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial, mida y delimite los lotes, y así saber lo que le corresponde para poder construir de forma permanente.









