- El planchar en su casa le da tiempo de atender a su madre, que está en silla de ruedas.
- En 1982 llegó a Las Tablas a trabajar como empleada doméstica, debido a la falta de empleo.
¿Se imaginan ustedes planchar a mano 150 piezas de ropa durante los 365 días del año? Pues sí hay una persona que lo hace y en la comunidad de Las Tablas, en la provincia de Los Santos, se encuentra el orgullo de Macaracas.
Es la alegre y trabajadora Aroma Domínguez, una macaraqueña que desde hace 22 años se gana la vida planchando ropa.
Aroma inicia desde las 7:00 a.m. su faena y culmina a las 10:00 p.m., todos los días del año, y señala que nunca acaba, ni siquiera cuando su nuera o su hija le ayudan los domingos, por allí siempre hay ropa que planchar.
Aroma cuenta con más 40 clientes fijos, además de los colaos (eventuales), como dice esta santeña, quien no niega trabajo alguno, todo lo contrario, agradece a Dios que todos los días se gana su platita para el sustento de su familia.
Su casa ubicada en la vía hacia el Hotel Oria es un punto donde pasan muchos taxis, cuyos conductores son testigos de lo emprendedora que es esta macaraqueña, y a veces los taxistas le gritan: Aroma, ya deja de planchar, descansa.
Solo se dedica a planchar ropa de casa, nada de polleras, porque el tiempo no le da. A una pollera hay que dedicarle mucho tiempo y hay que tener cuidado con los encajes, que son muy costosos.
Recuerda que una vez tenía a su madre en el portal de la casa y de pronto escuchó un estruendo, era una explosión de los postes de electricidad, se cayeron los cables y esto provocó que su madre se callera de la silla; fue un gran susto, pero por la gracia de Dios no pasó a mayores.
Aroma cuida también a sus nietos y todo esto gracias a que trabajando desde su casa los puede observar para que no les pase nada.
Es preciso destacar que, a pesar de que muchas personas han aumentado el costo de planchar, ella aún se mantiene en 25 centavos y señala que no habrá un aumento por ahora, ya que sostiene que fue criada bajo la enseñanza de sus padres, en el sentido de que hay que ser conforme.
Uno de sus sueños es tener algún día una plancha industrial, de esta manera podría agilizar su trabajo, al realizarlo en menos tiempo, y puede quedarle más horas libres para hacer otras tareas.
Definitivamente que el trabajo cuando es honrado no ofende, sino dignifica.









