- Las giras se organizan una vez al mes y con esta ya son tres las visitas.
- El objetivo de esta iniciativa es dar mayor impulso al turismo en esta región coclesana.
Para los pintadeños no hay mejor pieza para lucir que un sombrero pintao, pero algo que los maravilla aún más es ver cómo se confecciona esta pieza que es utilizada a nivel mundial.
Este sombrero en La Pintada es único y quienes lo confeccionan son campesinos y campesinas de la región.
Para la confección del sombrero pintao, cuenta la artesana Evida Sánchez, se utilizan fibras naturales de junco, bellota o pita, y una serie de plantas propias del clima tropical húmedo que se consiguen en los montes, pero que actualmente se compran porque hay personas que se dedican a sembrarlas.
Cuenta doña Evidia que a los turistas les encanta observar cómo ellos trabajan el sombrero pintao que requiere de la planta de bellota (Carludovica palmata), que es una de las más usadas en nuestro país.
Para hacer el sombrero, se usan las hojas nuevas cerradas a las que se les llama cogollo. Mientras que para los sombreros más finos se emplea la bellota más nueva: es más corta, pero blanquea más, además se utiliza la palma de chonta o chunga (Astrocaryum standleyanum). La palma que la produce usualmente solo crece en áreas montañosas y tiene un tronco lleno de espinas.
Esta fibra se entinta con chisná (Arrabidaea chica), que produce el color rojo que después se transforma en negro al sumergir la fibra teñida en cierto lodo de quebradas, y de allí sale el negro de las pintas de los sombreros, explicó.
Luego se inicia el tejido del sombrero que puede durar hasta un mes, dependiendo del tiempo del artesano y de la cantidad de vueltas que tenga, ya que de ellas depende su precio que puede alcanzar hasta $700. Aunque sí hay sombreros que se hacen en dos días, estos son más rústicos.
Es por ello que en La Pintada, con el propósito de que turistas nacionales y extranjeros puedan observar cómo se hace este trabajo, desde hace tres meses el municipio de ese distrito coclesano en conjunto con una agencia de viajes realiza giras a la región una vez por mes.
Durante el recorrido, además de otras actividades, los más de 30 visitantes que llegan en cada gira hacen una parada en las instalaciones del museo municipal para observar la destreza de las mujeres que confeccionan el famoso sombrero pintao.









