María Batista cuenta que en la preparación de la comida en todo el día participa mucha gente, desde niños hasta adultos, y se pasa bien, porque predomina la unidad y el cariño de pueblo.
A media mañana debe estar lista la gran sopa de costilla de res, que se sirve acompañada de un rico arroz blanco. También se hace para variar la sopa de pata de vaca, de la cual se dice es un reconstituyente natural y da fuerzas al hombre trabajador.
No puede faltar la carne guisada, que también se sirve con arroz blanco o con vegetales y plátano frito. Mientras se cocina se cuelgan tiras de carne para ahumarlas y darles otro sabor interiorano.
En la tarde se pone la carne en el asador. Todos esperan a probar un buen pedazo, pues el aroma que produce mientras se está asando despierta el apetito de cualquiera. Es allí cuando se empieza a servir la carne asada con bollos y yuca para deleitar a los invitados.









