De la familia de su padre, Naidelis ha heredado parte del gusto por la costura, al igual que la de su madre, ya que la bisabuela, la abuela y las tías se dedican a coser polleras en Guánico Abajo de Tonosí, de donde son oriundos.
Unas zurcen, otras marcan y les trabajan a personas que se dedican hacer contratos de polleras y por cada tira se ganan unos $95, y en una pollera hay partes en las que se cosen hasta cinco tiras.
Estos santeños emigraron de tierras tonosieñas para superarse y lograr que Naidelis tuviera un buen futuro, que estudiara y fuera artesana del traje típico, también para que llegara a ser una profesional.
A Naidelis, su madre indica que le va a enseñar a marcar a los seis años, que es la edad en que ya debe saber contar, porque para marcar se necesita saber contar los hilos.
Pero para bordar y zurcir bien lo podrá aprender a hacer antes de esa edad, ya que es un poco más sencillo comparado con marcar en punto de cruz.









