La ruta que unió al mundo
Sin lugar a dudas el Canal de Panamá, el monumental proyecto del Siglo XX, es la obra moderna máxima de la ingeniería para beneficio y servicio del mundo. Hay que reconocer en su gran dimensión el arrojo y audacia de Ferdinand de Lesseps al asumir el reto de atravesar la cintura del continente americano para unir las aguas, independientemente de la forma y diseño planteado.
Grandes hombres como John Stevens, George Goethals, William Gorgas, hombres como Cecil Haynes, un colonense que dedicó más de 71 años de servició a la interoceánica vía, el cual una vez contó que su padre, un antillano de Barbados que llegó a Panamá en 1904 para esta construcción, le dijo "hemos hecho una obra maravillosa, con nuestras manos y quiero que sepas que deben mantenerlo, conservarlo y cuidarlo siempre, porque allí dejamos nuestro trabajo, sudor, recuerdos y hasta nuestra sangre".
Por eso es justo hacer un alto en esta celebración para reconocer y rendirle tributo a esos obreros, incluidas las casi 25 mil personas que perdieron su vida en medio de esta construcción. Seres humanos procedentes de África, Asia, Europa, América con sus antillas, los cuales convirtieron el Istmo no solo en la tierra crisol de razas sino también en el hermoso puente del mundo, corazón del universo que hoy es.
Un Canal que ha sido motivo de tratados, de luchas generacionales, la vía inspiración de poetas que soñaron patria, la obra admiración del universo que ha costado a su dueño, el pueblo panameño, sacrificio, llanto, dolor y luto.
Panamá, la tierra que fue bendecida por Dios y escogida por la mano del nombre para unir el mundo, una tierra tan noble y amorosa, la cual ha jugado un papel protagónico en el devenir histórico al servicio de la humanidad, amor este que inmortalizó en el lema del escudo nacional pro mundi y beneficio.
El designio divino de la creación nos puso por nuestra posición geográfica en la visión y planes de España, en el coraje e ingenio de Francia, en el talento, ambición y potencial de los Estados Unidos, pero sobre todo, en la entrega de personas trabajadoras, seres humanos que no imaginaron la magnitud e importancia de la obra que construyeron.
Un sueño hecho realidad, el ingenio humano coronado con el esfuerzo, la unión de los mares por seres que el 15 de agosto de 1914, alcanzaron por fin la victoria.
Nunca antes la flota marina mundial se vio tan beneficiada. Nunca antes la mano del hombre construyó tan perfecto su propio futuro abierto hacia el progreso.
El Canal de Panamá, un siglo uniendo el mundo. La obra que revolucionó la ingeniería. La ruta mundial cumple 100 años compuertas abiertas, un centenario que llena de orgullo a un pueblo, ya que hoy opera a la perfección en manos panameñas y con esa visión y vocación, continúa con la ampliación de la vía, acorde a las tecnologías de la navegación.
El Canal debe significar para todos los panameños la más importante razón de sentir orgullo por haber nacido en Panamá, el país que unió al mundo.
El Canal es nuestro mayor tesoro, símbolo de patriotismo, el recuerdo imborrable escrito con sangre viva por las generaciones de panameños que murieron clamando soberanía y que enseñaron al resto del planeta que somos un pueblo con dignidad y amante de la libertad.
El Canal es sencillamente Panamá y por él todo aquel que no es panameño, panameño quiere ser.
FELICIDADES EN SUS 100 AÑOS Y QUE DIOS BENDIGA A LA PATRIA.