El francés fue el hombre más desequilibrante en ataque para el conjunto azulgrana.
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Redacción/EFE -
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Domingo 02 de diciembre de 2018 02:45 PM

 

En uno de los mejores partidos como barcelonista del francés Ousmane Dembélé, el Barcelona resolvió con bastantes problemas su enfrentamiento ante el Villarreal (2-0), con las anotaciones de Gerard Piqué y de Carles Aleñá, que de esta manera estrenó su cuenta con el primer equipo azulgrana en Liga.

No fue un partido fácil para el conjunto catalán, que necesitaba ganar después de que en los dos partidos anteriores (Betis y Atlético de Madrid) los de Ernesto Valverde solo hubieran sumado uno de los seis puntos en juego.


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Y le costó mucho al Barça. No es un secreto que le falta velocidad de balón, pero también confianza en su juego. Los rivales, con muy poco, llegan sobre la meta de Ter Stegen y la fluidez ya no es la seña de identidad de los azulgranas.

Con el mismo once que ganó hace unos días en Eindhoven sin ofrecer buenas sensaciones, Valverde repitió guión. Su equipo estuvo un poco más sólido atrás, pero con muchos problemas en la creación.

Dembélé, estelar

La suerte de los locales fue Ousmane Dembélé, que leyó muy bien el partido. Sin opciones de jugar por la izquierda, donde la dupla Alba-Coutinho tuvo muchos problemas para superar a Mario Gaspar y al rapidísimo Samuel Chukwueze, que le dio aire en defensa y en ataque al equipo de Javi Calleja.

Con Leo Messi de falso nueve, Dembélé vio que por la derecha, con la ayuda de Semedo, podía llegar el desequilibrio y llegó.

En el último cuarto de hora, los azulgranas estuvieron mejor. Dembélé, después de una gran jugada colectiva, pudo inaugurar el marcador, pero un defensa sacó el balón en el área pequeña.

Piqué abrió la cuenta

En la siguiente acción, sin embargo, un centro muy tenso del francés fue rematado por Gerard Piqué para adelantar a su equipo (min. 36). Al Barça le faltaba sumar efectivos a su juego, Coutinho estuvo muy intermitente, Arturo Vidal mejor en la presión que en la llegada y Busquets y Rakitic no le dieron la velocidad de balón para desestabilizar el juego posicional del Villarreal.

Visto que el Barça no estaba fino, el Villarreal decidió adelantar sus líneas unos cuantos metros y los de Javi Calleja tuvieron el control de la situación en el primer cuarto de hora del segundo tiempo, aunque sin ocasiones claras y dejando más espacios atrás.


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Bacca entró por Trigueros y Aleñá por Arturo Vidal, un cambio que no gustó a la grada, pero el escenario no cambió. El Villarreal no llegaba y el Barça, tampoco.

Y a diez minutos para la conclusión, los dos técnicos buscaron piernas frescas en ataque, con Toko Ekambi y Malcom por Gerard Moreno y Coutinho, respectivamente, y salió ganando el Barça, que tuvo más el balón y busco el desequilibrio de Dembélé, que fue el único que ofrecía soluciones a la ofensiva azulgrana.

Messi, decisivo

Pero al final, quien decidió fue Messi, en prácticamente la única acción de mérito que hizo en el segundo tiempo. El argentino le dio un pase maravilloso a Carles Aleñá y el canterano eligió el mejor momento para marcar su primer gol en Liga con el primer equipo y matar el partido después de batir a Asenjo con un toque sutil en el minuto 87.

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