El Milan conquistó ayer la séptima Supercopa italiana de su historia, al imponerse por 4-3 en los penaltis en el estadio Jassim Bin Hamad de Doha en un partido en el que el portero Gianluigi Donnarumma realizó la parada decisiva en la última pena máxima, del jugador argentino Paulo Dybala.
El conjunto "rossonero" salió ganador en un duelo de gran intensidad, en el que el Juventus se había adelantado por medio de Giorgio Chiellini antes de recibir el empate de Giacomo Bonaventura, propiciada por una gran asistencia del español Jesús "Suso" Fernández Sáez.
Se trata de un momento de gran importancia para los "rossoneri", que no ganaban títulos desde 2011 y que volvieron ayer a levantar una copa. Este triunfo supone además la rotura del dominio del Juventus en el fútbol italiano.









