A los niños les gusta competir por naturaleza, es una característica en esta etapa del ser humano, por eso los juegos son algo que hay tomar en cuenta al programar actividades deportivas con los mismos. Es necesario evitar la especialización deportiva que conlleva la utilización de un entrenamiento inadecuado, lo que produce monotonía que no atrae ni motiva a los niños a practicar un deporte.
La misión real de la actividad física en la niñez es meramente educativa, formativa de valores, de captación de habilidades y destrezas para lo que es necesario asociar la diversión con la competición. Desde el punto de vista fisiológico, la niñez es un periodo de evolución constante en la cual el niño pasa por etapas sensibles en las que asimila positivamente un entrenamiento adecuado al nivel de desarrollo en que se encuentre. Las capacidades biomotoras básicas por desarrollar en la niñez son: la velocidad, capacidades coordinativas, la flexibilidad, y algunos opinan que en la niñez el aprendizaje motor es una capacidad en edades de 8 y 12 años.
Esto nos indica que hay que enseñar en este periodo la mayor cantidad de habilidades y deportes para limitar las exageradas sobrecargas que implica el entrenamiento para el deporte y esto porque si el niño se encuentra en constante desarrollo y crecimiento, este proceso puede verse afectado y las posibilidades de alcanzar el deporte de alto rendimiento nunca llegarían.
También debemos tomar en cuenta las características de algunos deportes de rendimiento temprano en el que se obtiene un alto desarrollo de las capacidades coordinativas y la flexibilidad a muy temprana edad como es el caso de la gimnasia y en cierta forma, la natación.
El autor es Prof. de Educación Física y entrenador de atletismo









