El peleador filipino Manny Pacquiao saldó la cuenta que tenía con la afición de su país natal al ganar su último duelo, sin embargo, no canceló una cuenta de 50 millones de dólares que le debe a su país y otra de $18 millones al IRS de Estados Unidos.
De acuerdo con informaciones de distintos medios internacionales, sus cuentas bancarias y las de su esposa permanecen bloqueadas y no serán liberadas hasta que no llegue a un acuerdo o liquide sus adeudos.
Lo más probable es que el filipino evitará combatir en tierras estadounidenses, debido a la molestia por el alto pago de impuestos en ese país (40% de su salario), y termine su carrera como profesional en Macao, China, donde peleó por última vez el pasado 24 de noviembre y el cobro fue solamente el 1%.
En el pasado, el promotor Bob Arum comentó que Pacquiao ya había arreglado estos asuntos, al parecer no fue así. Se tiene planeado que el gladiador filipino regrese al ring en abril, mes en el que los estadounidenses rinden cuentas con IRS.









