Davis Peralta Checa, canastero de talla mundial, orgullo nacional, también tiene sus historias de la invasión de 1989.
Peralta recuerda que él era propietario de un bar, el cual fue vandalizado por los soldados norteamericanos.
En ese tiempo tenía el bar Pigalle, llegué y había una tanqueta dentro y los gringos se chupaban todo lo que había en el bar, por supuesto que llegué a defender lo mío y les menté la madre a todos, aclaró.
Además de recordar la pérdida de su bar por los soldados, Checa ensombreció algo más la conversación al señalar que fue testigo de cómo un amigo perdió a sus padres, los cuales nunca quisieron salir de El Chorrillo antes de los bombardeos.
En ese tiempo residía en Cerro Viento, en ese momento conversaba, por teléfono, con mi amigo Pipe De León, porque sus padres no querían salir de la casa. Hasta que explotó una bomba y se cortó la comunicación. Tres días después, me enteré de que sus padres murieron carbonizados, fundidos en un abrazo, dijo.
Peralta condena la acción de los Estados Unidos a Panamá, sosteniendo que se pudo evitar tantas muertes y dolor en las familias panameñas.
Fue una catástrofe, y la verdad, nunca se sabrá el porqué, pero no era necesario esa destrucción, porque Noriega era patrocinado por Bush, además de que sabían dónde estuvo antes durante y después de la invasión, puntualizó.









