Un millón de recuerdos volvieron ayer a la mente del ex grandes ligas panameño Mariano Rivera, al regresar al lugar donde todo empezó, la tierra donde forjó su carácter y temperamento para llegar a ser el mejor cerrador en la historia del mejor béisbol del mundo.
La fresca mañana de verano, en el corregimiento de Puerto Caimito, La Chorrera, no era rutinaria. Las olas del mar avisaban que en la orilla de la playa estaba por bajarse el gran Mariano, uno de sus hijos, que retorna convertido en una leyenda de los Yanquis de Nueva York.
Luego de aquella jornada de pesca, Mariano, junto a sus dos hijos menores y familiares, se sentó en aquella mágica playa y mirando hacia el horizonte le rindió homenaje a su tierra, rodeado de botes y arena, que tiene para él un significado muy especial porque recoge la lucha, entrega, sacrificio y humildad del pueblo que lo vio nacer.
Llegamos para divertirnos con los muchachos y pasar un buen tiempo con las amistades, aseguró Rivera, mientras saludaba a todos los amigos y conocidos que se iba encontrando en el camino.
En medio de la conversación, Mariano confesó estar alejado del béisbol, ya que está disfrutando de su familia.
¿Te digo la verdad? No estoy envuelto en el béisbol. Sigo lo que han hecho y lo que pueden hacer los Yanquis en sus contrataciones, es mi equipo, el equipo en el que nací y siempre lo voy a amar, pero el béisbol ya quedó en segundo lugar, reveló Rivera, quien aceptó disfrutar al máximo su retiro, aunque reveló estoy más ocupado que antes.
Simplemente puedes hacer lo que quieres, diferente a que te digan que hacer (cuando era jugador). Le doy gracias a Dios por mantenerme saludable, precisó.
De repente, Mariano quiso hacer una aclaración, al mencionar que sí está enterado que su primogénito, del mismo nombre, no recibió permiso de los Nacionales de Washington para la Eliminatoria del Clásico Mundial de Béisbol 2016 que se jugará en Panamá, el próximo mes de marzo.
(En eso) no me meto. Él tiene su propio trabajo, sus cosas que hacer. Lo único que puedo es darle los mejores consejos, ratificó Rivera, quien admitió sentir muchos nervios, cuando ve a su hijo lanzar.
Ya hice lo que tenía que hacer en el béisbol, ahora le toca a él, añadió.
Feliz aniversario
El orgullo de la Tierra del Canal comenzó a sonreír. Su felicidad, sin duda, fue de sorpresa, cuando se le recordó que este año cumple 20 años de haber ganado su primera Serie Mundial en las Grandes Ligas con los Bombarderos del Bronx.
Fue la primera vez que logramos una Serie Mundial, después de tantos años. Es especial, son momentos que uno recuerda, quedan de forma perpetua, ahora toca seguir adelante, destacó el líder en salvamentos en la Gran Carpa (652 rescates), que en agosto recibirá otro reconocimiento por los Yanquis.
Me llamaron para eso, pero son momentos que van a pasar. Estamos esperando y tratando de ayudar en lo que se pueda. Siempre di lo mejor de mí por Panamá y por mi gente latinoamericana.
A la inmortalidad
Mariano ya podrá ser elegido en el 2019 para ingresar al Salón de la Fama de las mayores.
Pero más allá de este momento histórico, en los pasillos del béisbol se habla si podrá obtener el 100% de los votos de la prensa especializada.
No te puedo comentar nada sobre eso, pero el solo llegar es un logro, lo demás sería extra, reconoció Rivera. Tan solo con llegar, con la cantidad de peloteros que han pasado por las Grandes Ligas, es algo especial, finalizó.
Orgulloso de su origen
El futuro miembro del Salón de la Fama, en entrevista con día a día, confesó que el béisbol ocupa un segundo plano en su vida.
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Humberto cornejo o.
- @cornejohumberto









