No es un dormitorio, pero el parque José Antonio Remón Cantera o Legislativo, como también es conocido, es un lugar cómodo y tranquilo para dormir, o por lo menos es lo que se deduce al ver a más de tres personajes tirados en la grama tratando de conciliar el sueño.
También es bueno para hacer negocios, pues un fotógrafo de los tiempos de antaño recorre todo el perímetro con la intención de vender fotos instantáneas a los visitantes, sobre todo a las parejas que allí van a darse amor al aire libre.
Pero no todo es color de rosa, pues con "pacha" en mano, un alcoholizado termina su borrachera con la cabeza entre las piernas tirado en una de las bancas; a su lado, una pareja de indígenas discute por qué la suegra del masculino no lo quiere como yerno.
Un pixbae y una botella de agua parecen ser la comida de otro visitante, pues siendo las 11:30 a.m. anticipa su almuerzo, parece estar de paso, ya que solo dura 10 minutos en el lugar y se va.
Un árbol panamá a un costado de la plaza, que en su momento se dijo era responsabilidad de la Asamblea Nacional, parece necesitar agua, pues vive por su propia cuenta sin ningún tipo de cuidados.
Así pasan los días, mientras el parque se vuelve testigo mudo de muchos eventos, que en la noche, según Juan Estribí, vendedor de legumbres en su parte inferior, se ponen más calientes con la visita de trabajadores sexuales.
"Son dos caras de una moneda porque al Parque Legislativo lo que le sobra es carencia de hogar, vicios, mientras que a un costado, los padres de la patria se llenan de dinero haciendo nada".
Este lugar, en los últimos años, ha estado en total abandono, está de manera permanente ocupado por "piedreros", prostitutas, homosexuales y personas del mal vivir.









