Lo curioso es que esto empezó como una fiesta local, luego regional y ahora nacional desde 2005, justo cuando Flora era la presidenta del patronato.

El Toro Guapo era el Carnaval que celebraba el pueblo de Antón en octubre

Qué hermoso ver la integración de varias generaciones en esta fiesta del pueblo.  Foto: Didier Hernán Gil
Qué hermoso ver la integración de varias generaciones en esta fiesta del pueblo. Foto: Didier Hernán Gil
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Por:
Didier Hernán Gil -
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Martes 11 de septiembre de 2018 07:45 PM

El Toro Guapo era el Carnaval que celebraba el pueblo de Antón en octubre desde 1964.

 

Testimonio vivo de una tradición

Flora Flores de Moreno es una antonera de pura cepa. Ella tuvo el privilegio de ser parte de los cimientos de cómo surgió el Toro Guapo de Antón y llegar a convertirse en un festival nacional.

En pleno parque 15 de Enero y bajo un sol a todo meter, Flora compartió su historia a día a día.

 

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De acuerdo con la entrevistada, el creador de esta iniciativa fue el profesor Armando del Rosario De León. Su objetivo era reunir en un solo evento todas las costumbres y tradiciones del pueblo antonero. Y así se hizo. La única manera que encontraron después de cranear mucho fue un festival. 

Doña Flora aceptó el reto y se pusieron manos a la obra. El primer elemento folclórico con que contaban era el Toro Guapo o Toro Bravo. Y así empieza esta historia en 1967 impulsada por los folcloristas del área.

Había que alegrar la fiesta, darle más vida. Y sugió la idea de sacar una tuna, pero cada pueblo se organizó y sacó la suya. Por ejemplo, salió la tuna de Bijagual, de Las Guabas, de El Bajo, de Calle Arriba, El Ciruelito, entre otros. 

 

El pueblo acogió la iniciativa y fue un éxito

Cada tuna se engalanó con el vestuario que tenía, entre ellas las picaronas y polleras de coquito, era la fiesta del pueblo.

Posteriormente, cada tuna se ubicaba en una esquina del parque o en las calles aledañas. Y así surgieron los toldos o rancherías.

Eran tres días de tambores por las noches y el domingo se amanecía con la tuna de madrugada. Había una tonada que gustaba mucho a las 5:00 a.m.

Pero esto tenía una protocolo, ya que había que ir donde el cura de la parroquia para que les diera el permiso para ubicarse al frente de la iglesia con los toros. Luego se daba la pelea entre los toros de Calle Arriba y Calle Abajo. Era  un Carnaval en octubre y recogía mucho de lo que se hacía de esta gustada fiesta de la farsa. 

 

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Poquito a poquito llegaron a ser un festival nacional

Según Flora, quien también es cantalante de tamborito, mucho de estos elementos se han mantenido. Lo curioso es que esto empezó como una fiesta local, luego regional y ahora nacional desde 2005, justamente cuando esta folclorista antonera fue la presidenta del patronato.

 

Los pequeños del pueblo también tienen su espacio

Entre las variaciones que se han hecho es que durante los días de fiesta se le ha dedicado unos días a los infantes. Y esto tiene su razón de ser, ya que ellos también tienen derecho, se trabaja por el semillero, de reinas, de cantalantes, danzantes, tocadores de almirez, etc.

Y ya hay resultados, hay muchos tocadores de almirez (instrumento que es traído desde España).

Claro, Flora reiteró que "si no hay almirés no hay tamborito".  Ella todavía sigue dando sus aportes, pues sigue preparando a niñas que deseen aprender a tocar este instrumento imprescindible en el tambor de Antón.

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