Desde que se identificó en China el nuevo coronavirus, en diciembre de 2019, aún sin nombre, se ha intentado describir el comportamiento del virus.
El distanciamiento social evita la transmisión del virus.
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Jueves 02 de abril de 2020 01:00 PM

Plan “Protégete Panamá”

Las cifras del COVID-19 son la mejor radiografía de la nueva enfermedad y una referencia para formular estrategias de salud pública, con la guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que marca recomendaciones a todos los países afectados para atajar la pandemia.

Sin embargo, los especialistas ya han identificado que la evolución de la enfermedad en cada país es diferente y aunque la curva de crecimiento pueda ser parecida al principio, la eficacia de las medidas de contención está marcando el tiempo de duplicación de casos, que en América Latina oscila entre los 8.1 días de Venezuela y 2.4 días de Honduras.

Panamá registra 3.4 días en los gráficos elaborados con información del Center for Systems Science and Engineering (CSSE) de la Universidad Johns Hoopkins de EEUU y la London School of Hygiene & Tropical Medicine, publicados por el diario “El País” de España (https://elpais.com/sociedad/2020/03/18/actualidad/1584535031_223995.htm), y por nuestros propios modelos estadísticos.

El potencial contagioso del nuevo coronavirus depende tanto de su propia naturaleza como del huésped, en este caso las personas, cuyo comportamiento social es crucial para derrotar esta pandemia. Limitando su capacidad de reproducción, se reduce la amenaza.

Es por eso que el distanciamiento social –evitar el contacto entre las personas- disminuye la transmisión del virus al toser, estornudar o por las manos.

 

 

 

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Si esas medidas tienen éxito, el tiempo que necesita la pandemia para que los casos se dupliquen (su peligroso comportamiento exponencial) crecerá y también la capacidad del sistema de salud para atender a los enfermos: la clave del aparentemente sencillo plan de acción.

La literatura médica compartida en tiempo récord durante estos rapidísimos meses no pone tanto énfasis en el número de contagiados, que será brutal hasta que se produzca y se distribuya una vacuna (no antes de mediados de 2021), sino en la necesidad de reducir la velocidad de contagio (5-6 días) para que no se colapsen los hospitales y los pacientes críticos (uno de cada nueve) puedan recibir la atención adecuada.

Hay que recordar que esta enfermedad, aunque muy contagiosa, con un índice de 2,6, pasa desapercibida, asintomática, en al menos presumiblemente un 30% de los afectados que, sin embargo, siguen siendo vectores de contagio.

Por lo que, una vez más, la recomendación de quedarse en casa al menos quince días es para todos, para romper o retrasar la punta del brote.

Aplanar la curva que los médicos han explicado en todos los medios de comunicación posible, con una clase acelerada de estadística y con paciencia de abuela preocupada.

La comunicación acertada también pesa en la balanza.

Los resultados no se verán hasta pasadas dos semanas, el tiempo que se estima requiere la enfermedad para cumplir su ciclo.

Eso es lo que ha ocurrido en China o Corea del Sur, donde los casos comenzaron duplicándose cada dos o tres días, pero pasadas dos semanas bajaron su tiempo de duplicación a diez días o más.

 

 

 

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En Panamá, el Gobierno Nacional ha actuado con paso ligero y se ha colocado por delante de las recomendaciones de la OMS e incluso, antes de que el organismo declarara la pandemia, el 11 de marzo, ya se tomaban medidas de restricción de movimiento.

Gerardo Arango, representante en el país de la OPS/OMS desde 2017, ha apostado directamente por las medidas de contención panameñas y sostiene que en el país “el sistema está preparado y sigue preparándose”.

Aumenta el número de camas para lograr el equilibrio entre la oferta de servicio y la capacidad instalada y la gestión de pacientes críticos, que es donde debe estar la atención para evitar muertes.
“Vamos a seguir viendo cómo aumentan los casos, todas las medidas aplicadas no tienen efecto inmediato.

Hay que esperar al menos dos semanas para ver resultados, por eso es muy importante acatar la cuarentena permanente y no hacer pruebas en personas que no tienen síntomas, porque van a salir negativas”, explicó, sin haber pasado el periodo de incubación.

Enrique Lau, al frente del más complejo y completo sistema de atención médica nacional, la Caja de Seguro Social, ha insistido en que el corazón de la estrategia marcada por el Gobierno Nacional es la colaboración de la población. “Si no cumplimos las medidas, esta situación podría desbordar el sistema sanitario, como ha pasado en aquellos lugares donde se ha rebasado la capacidad de atención por la demanda desmedida”, ha subrayado.de comerciantes y familias, niños y estudiantes.

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