Entre llantos de fe, emoción y una evidente alegría, cientos de devotos del santo Cristo de Esquipulas presenciaron ayer el lavatorio de los pies del milagroso. El agua utilizada fue repartida a los feligreses.
A las 12:00 mediodía se inició la misa y a la 1:00 de la tarde el sacerdote dio la orden para que bajaran al Cristo del camarín, en medio de aplausos y llantos de emoción.
Para el padre Esaúd Estrada, párroco de Antón, dijo que todos los seis de enero se vive un acto de fe cuando dan inicio las actividades de las fiestas religiosas del Cristo de Esquipulas.
En medio de la celebración, el párroco hizo el llamado a los feligreses a que se alejen de la violencia, pues se registran muchos de estos casos en Antón y en el país, donde la violencia en general aumenta y es por ello que hace el llamado para que los devotos del Cristo lleven el mensaje de fe y amor, pero sobre todo de paz.
Para los hermanos y hermanas del Cristo, vestir al santo y estar cerca de él es más que una bendición, y en medio de lágrimas doña Luzmila Alváez confesó que ha vestido al milagroso por más de 20 años, al igual que lo hacia su madre.
Para ella, este es un sentimiento que no se puede describir, porque todos los años lo hace con amor para agradecer al Cristo por la salud de su familia y por los favores recibidos.
Con el lavatorio de los pies del Cristo, el cambio de sudario, peluca, corona y las novenas que se iniciaron ayer a las 7:00 p.m., arrancan las festividades del santo patrono de los antoneros.









