Que lo llamen lambón, arrastrado, perro faldero son palabras que no le preocupan a Luis Eduardo Camacho Castro, vocero del partido Cambio Democrático CD.
Un hombre al que la afinidad política y la amistad lo llevan a ser leal al expresidente Ricardo Martinelli, detenido en los Estados Unidos.
Nacido y criado en una barraca de calle 15 Santa Ana, fue donde le inculcaron los valores, que han fortalecido su lealtad hacia el exmandatario.
En esa casa de madera en Santa Ana, su abuelita Dioselina Díaz, una mujer muy católica, le enseñó a compartir lo poco que tenían.
"En mi casa había una olla de sopa de costilla y fideos, y todo el que llegaba comía, pero cuando se iba acabando, mi abuela me mandaba a comprar dos cubitos de caldo de pollo y más fideos, y todo el mundo la encontraba riquísima".
Para Camacho, su padre fue otro que influyó mucho en su vida, pues a pesar de haber ocupado puestos importantes, siempre fue humilde.
"Me ofendería que me llamen ladrón, cobarde y desleal", señaló Camacho, desde el pupitre de su oficina, ubicada en el piso 43 del edificio Oceanía.
Afirmó que se ha convertido en un paño de lágrimas de la gente, porque todos los días por la calle recibe el apoyo y los abrazos y besos que le manda el pueblo a Ricardo Martinelli.
Yo no dependo del Gobierno para vivir, como otros políticos. He estado vinculado más a la empresa privada que al gobierno.
Camacho es graduado de bachiller en comercio. Además estudió dos años en la universidad, pero se considera de todo un poco.









