día a día se trasladó hasta la Parroquia Inmaculada Concepción en La Chorrera para hablar con la madre de Lucas.
Foto ilustrativa de Lucas junto a su madre Milixa en los predios de la parroquia Inmaculada Concepción. Foto: Santos J. Oliveros C.
Foto ilustrativa de Lucas junto a su madre Milixa en los predios de la parroquia Inmaculada Concepción. Foto: Santos J. Oliveros C.
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Jueves 24 de enero de 2019 03:15 PM

"Juntos como hermanos, miembros de una iglesia,vamos caminando al encuentro del Señor".

Así como el solemne himno de la Iglesia católica es la historia detrás de la foto que se hizo viral este miércoles 23 de enero..

Sí, cuando tres jóvenes decidieron privarse de ver y saludar al papa Francisco para levantar con todas sus fuerzas a Lucas Henríquez, un joven que se encuentra en una silla de ruedas, y que fue bendecido por el mismo Santo Padre.

día a día se trasladó hasta la Parroquia Inmaculada Concepción en La Chorrera para hablar con la madre de Lucas.

Milixa Olmedo cuenta que su hijo Lucas padece de esquizencefalia labio abierto, es decir,  tiene una parálisis cerebral mixta. No habla, no camina y se comunica a través de los teléfonos inteligentes como su Ipad.

La condición de Lucas es de nacimiento. Desde los 2 años fue atendido en la Fundación Mary Arias, después pasó a recibir atención en el Instituto Panameño de Habilitación Especial (Iphe).

Posteriormente fue  incorporado al aula de manera normal, con asistencia de una maestra en casa.

Es así como aprendió a leer y escribir, luego con la tecnología, empieza a incursionar solo.

"Antes hablaba por señas, a pesar de recibir atención y terapia de lenguaje, debido a su condición, pero a pesar de esas limitaciones tiene un gran nivel de comprensión", agregó la señora Olmedo.

 

Lucas Alberto Henríquez Olmedo entra en la computadora solo y navega, esto le ha permitido aprender muchas cosas.


Crítica directa a la sociedad

 

La señora Olmedo cuestiona lo difícil que debe ser para aquellas personas que no tienen el recurso al alcance de la mano.

"Qué hacen los chicos que no tienen estos medios, es hacia allá donde debemos ir como país, aún cuando Panamá tiene programas, hace falta mucho", manifestó Olmedo. 

Para esta madre, una de las barreras que tenemos a diario es que no hay apoyo y las familias son las que más lo necesitan.

Hay países como Brasil donde las barreras arquitectónicas no existen, aquí en Panamá falta mucho.

 

Un llamado con la fe

 

Desde pequeño, Lucas ha sido inculcado en la fe, una vez preguntó porque estaba así. A los 7 u 8 años pedía que lo llevaran a la iglesia.

Tras el fallecimiento de su padre en 2017, Lucas empezó a visitar más seguido la parroquia Inmaculada Concepción.

Desde ese momento entra al Grupo de Acogida, en el que muchos jóvenes le han brindado su amistad.

 

Lucas prefiere ir a la misa o a una procesión antes de ir a una fiesta, así lo dio a conocer su madre.

De manera permanente, Lucas tiene a alguien que le ayuda a sacar los libros, el ipad en la escuela.

En casa se realizan los trabajos de decodificación de mensajes de lo que escribe.

Lucas tiene una excelente memoria auditiva y visual, tanto así que en auto se sabe las rutas a través de Waze. Lucas Alberto tiene muchas habilidades y se maneja bien en las redes. 


La tecnología puede hacer la diferencia


Según Olmedo, sin la tecnología fuera casi imposible que pudiera seguir estudiando. El sueño de Lucas es desarrollarse en el área de Informática.

A Lucas le encanta la música, es agradecido con Dios, es solidario con los amigos.

Así es el verdadero día a día de él. Lucas se levanta y lo llevó a la escuela, yo trabajo y alguien lo ayuda en casa, destacó su progenitora.

"Yo pienso que estamos bendecidos por Dios y el grupo de sus amigos, sino fuera por la solidaridad de sus amigos Lucas no aparece, hubiese sido otro discapacitado que no pudo ver al papa", concluyó Olmedo.

Actualmente, se trabaja con un grupo de chicos de la Universidad Tecnológica de Panamá y un nuevo mecanismo para poder recibir la información que siente o piensa de manera más rápida en el hogar.

"El proyecto es colocar bocinas en varias partes de la casa conectadas a su Ipad, así podríamos escuchar si tiene alguna necesidad".


La amistad no conoce discapacidad

 

Lucas participa de las reuniones y comparte con chicos de su edad, también lo visitan en casa.

Olmedo es psicóloga y paga para que cuiden a su hijo mientras trabaja y colabora con la iglesia.

 

Tratamiento en Panamá y el extranjero


A Lucas le han realizado ocho cirugías, tres en cada pierna, una en el brazo y una en las amígdalas. Según su madre,  depende del seguimiento que le de el doctor podrían realizarle algo más a futuro.

"Solo a través de la tecnología podría caminar a pesar que recibe mucha terapia". Lucas ha montado a caballo en alguna de sus terapias.

En la casa utiliza su silla de ruedas eléctrica y ha estado en Estados Unidos para terapias. 

Este año Lucas cumple 18 años el próximo 21 de mayo. Su nombre es en honor al Día del Médico, especialmente por el santo patrono San Lucas. Le encanta pasear por el mall.

Desde los 4 meses se dieron cuenta del padecimiento y en la actualidad recibe ayuda en el Instituto de Medicina Física.

 

Una bendición entre hermanos y un milagro con el papa

Manuel Rosario, Rafael González y Miguel Mendieta son los protagonistas junto a Lucas Henríquez, quienes recibieron la bendición del papa Francisco tras su llegada a Panamá.


Manuel cuenta que fue Rafael en forma de broma que le dice que porque no levantaban a Lucas durante el paso del papa Francisco frente a la pediátrica Omar Torrijos Herrera.

Luego de concretar la idea, llamaron a Miguel para que ayudará a levantarlo.

"Nos reunimos los tres y dijimos, cuando viene el papa cerca lo alzamos, entre el calor que se sentía por la venida del papa, ahí lo levantamos y se nos olvido el peso de la silla, con un brazo sostuve la silla y grite: 'Papa gracias'. Fue emotivo la reacción del Santo Padre que le da la bendición. Eso fue de mucha gracia".

Rosario tiene 21 años y forma parte del grupo folclórico de la parroquia Inmaculada y también del "Solo Para Atrevidos".

"No hay barreras para Lucas, él está en un grupo que se llama Acogida, Lucas sin duda es una persona muy activa", agregó Rosario.

 

Por su parte, Rafael González, de 18 años de edad, quien participó en la Pastoral Juvenil, levantaron a Lucas para que el papa Francisco lo viera, debido a que siempre el Santo Padre le gusta ver a los niños y a las personas con discapacidad.

"Eso es algo que siempre mantendré en mi cabeza, lo que queríamos era que Lucas viera al papa y este le diera la bendición. A pesar de que al principio es difícil comunicarse con Lucas, cuando lo conoces te encariñas mucho", destacó González.

Miguel Mendieta, de tan solo 16 años de edad, manifestó que a pesar de que todo empezó como un juego y que él solo siguió la corriente de sus amigos, lo más especial fue que el papa le diera la bendición.

Mendieta forma parte del "Solo Para Atrevidos" y tiene más de cuatro años de conocer a Lucas. Durante el paso del Sumo Pontífice hasta saltaron con todo y silla.

"Con todo y su condición que no puede hablar, cuando le llegas a entender a Lucas es una excelente persona, un gran amigo, es alguien con quien pasarías el rato y te entretienes", añadió Mendieta.

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