Otro estudiante indígena falleció al ser arrastrado por un río en Panamá, el segundo de esta semana, lo que reaviva las críticas por el abandono estatal y la falta de infraestructura en esa zona, y en medio de los esfuerzos del Gobierno por construir puentes que garanticen la seguridad de las rutas escolares, según reportaron este domingo organizaciones y medios locales.
El estudiante de secundaria se habría ahogado por la corriente del río en la comarca Ngäbe-Buglé, un área indígena cerca de Costa Rica en la que el pasado domingo falleció otro alumno de la misma edad en las mismas condiciones en un intento de cruzar el río presuntamente de regreso a su casa tras hacer los deberes escolares.
En ambos casos, los vecinos del área rescataron los cuerpos días después de ser reportados como desaparecidos.
Ese tipo de tragedias es recurrente en esta etapa del año al coincidir el curso escolar y la época de lluvias en Panamá, lo que complica aún más los característicos caminos irregulares, llenos de lodo, puentes de madera improvisados y ríos crecientes que los alumnos de la comarca deben recorrer a diario, a veces durante horas.
La organización panameña Jóvenes Unidos por la Educación (JuxlaE) lamentó la muerte de los dos menores de edad: "Dos muertes. Una semana. La misma comarca. La misma región. La misma causa evitable. Esto fue advertido. Con nombres, comunidades y escuelas".
Por eso, exigen una "respuesta inmediata y transparente hacia las comunidades afectadas, con información pública sobre las acciones tomadas", la "construcción urgente y verificable" de puentes colgantes en las rutas escolares y la "activación de sistemas de alerta temprana en las zonas de alto riesgo hídrico ya identificadas".
"Ningún estudiante Ngäbe-Buglé debería elegir entre educarse o vivir. Esta deuda debe saldarse antes de que haya una quinta víctima", concluyó el comunicado.
En esa comarca, el año pasado también perdieron la vida dos niñas de 5 y 8 años ahogadas por una crecida repentina, una catástrofe que refleja los más de 70 casos tanto de estudiantes como de profesores fallecidos desde 2000 a causa de torrentes de agua en esa zona, según un informe de las ONG Fudespa y JuxlaE.
Ante esa tragedia periódica, el Gobierno de Panamá está levantando al menos 50 puentes colgantes de 2.750 metros lineales dentro de esa zona indígena en un intento de reducir los peligros para los menores de edad y adultos que se desplazan a pie para acudir a la escuela, a otra comunidad o, simplemente, al trabajo.
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