Cuatro meses después se volvieron a encontrar, pero de manera virtual.
Cada niño se las ingenió para destacar una parte de su terruño.
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Por:
Didier Hernán Gil -
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Miércoles 16 de septiembre de 2020 12:00 AM

 

El COVID-19 los separó abrúptamente en marzo pasado. Cuatro meses después se volvieron a encontrar, pero de manera virtual.

 

 

En aquella ocasión se percibió mucha adrenalina por volver a ensayar cada pieza, no lo pensaron dos veces por ponerse las cutarras o babuchas.

 

 

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Fueron meses de estar encerrados cada uno en su casa, aterrados por la crisis sanitaria mundial. Las noticias no muy alentadoras sobre víctimas y contagios de este virus no ayudaban en nada. Sin embargo, fue el folclor, uno de los factores que le volvió el alma al cuerpo. Decenas de niños volvieron a sonreír, aplaudían escuchar y ver por las pantallas de celulares y computadoras, lo felices que estaba sus compañeros de baile.

 

 

Es así como arrancó en agosto pasado, una experiencia que guardarán en sus corazones. Solo ellos saben cómo lo contarán a las nuevas generaciones, pero fueron sus padres, quienes los apoyaron para que su alegría por las costumbres y tradiciones panameñas no muera. Y con ese semillero difícilmente desaparecerán.

 

 

Es así como el grupo Proyecciones Ritmos y Tradiciones (RyT), con más de 35 años de formar a niños, jóvenes y adultos, reactivó sus ensayos folclóricos dos veces al mes.

Ahora los niños dibujan y pintan los diferentes instrumentos, vestuarios y hasta logran identificar las piezas que presencialmente presentan en sus espectáculos anuales.

 

Su instructor, Gino Isaac Herrera, supervisa y dirige los pasos, que sean bien ejecutados, pero paralelamente tiene a otros asistentes que hacen la clase más amena, que nadie se quede atrás y todos den lo mejor de si.

 

 

 

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Y si ensayar era casi una utopía, celebrar una Semana del Campesino, eso era imposible. No obstante, el pasado fin de semana, tanto bailarines como sus familiares se lucieron una vez más.

Corría la mañana del pasado 12 de septiembre y en sus casas se preparaban deliciosos desayunos típicos y otras comidas regionales.

 

Sí, olía a sancocho, tamal, hojaldres y otras ricas fruturas que degustan los panameños. Todos estaban en sus casa y se las ingeniaron para adornar un rinconcito con atuendos folclóricos o murales alusivos a la patria que los vio nacer.

 

 

 

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Pese a la pandemia de COVID-19, estos niños y sus familias destacaron sus valores culturales por esta tierra que los vio nacer. Hasta prepararon deliciosos platillos para compartir vía virtual con todos sus compañeros de baile.

Proyecciones Ritmos y Tradiciones ya tiene más de 35 años de estar impulsando el foclor en el país. Es una agrupación que tiene la dicha de tener bailarines con décadas de experiencia en la formación de niños, jóvenes y adultos. Este año no pudieron coronar a sus novias y princesas, pero mantienen esa chispa viva para que no muera el folclor panameño.




 

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