El camino para llegar a ser sacerdote no fue fácil para Justo Rivas y Pedro Rodríguez, el primero proviene de un barrio difícil como Cerro Batea, San Miguelito. En tanto, Rodríguez es de Santa Fe, provincia de Veraguas.
Para Rivas, fue una dicha criarse en Cerro Batea porque hay mucha gente luchadora y buena. Además, han salido médicos, ingenieros, abogados sacerdotes, entre otras profesiones.
Añadió que no se puede negar la realidad de que en el barrio hay cosas malas; sin embargo, Dios hizo a todos buenos y a veces se toman malas decisiones.
Saber que se puede vivir la alegría del evangelio fue lo que llevó a Rivas al sacerdocio, a pesar de ser una persona joven.
Algo que el nuevo sacerdote cree que se debe a la influencia del mundo, porque hasta el matrimonio hoy día está en riesgo porque los jóvenes no quieren casarse.
Para Rodríguez, este camino al sacerdocio tampoco fue fácil, pero para él, todo es posible en Dios.
Una experiencia profunda con el Señor lo motivó a entrar al Seminario, estando allí comienza un proceso de discernimiento para ver si eso era la voluntad de Dios.
Ahora que ya fue ordenado sacerdote, Rodríguez está dispuesto a ir a donde el Señor le mande a servirle.
El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, señaló que en el marco de los 504 de la creación de la primera iglesia en tierra firme ofrecieron como regalo a María, la ordenación de dos sacerdotes Rivas y Rodríguez.
Reconoció que hacen falta muchos sacerdotes, por ello va a estar orando para que muchos jóvenes escojan este camino en sus vidas.
Aunque Ulloa está convencido de que uno de los frutos de la Jornada Mundial de la Juventud es suscitar en el corazón de tantos jóvenes ese deseo de ser como Jesús, un signo de entrega para los demás.
Afirmó que sí hay vocación sacerdotal en los jóvenes, sin embargo, siente que no han sabido motivarlos a presentar una de las más hermosas vocaciones.
Según monseñor, uno de los elementos fundamentales para promover el sacerdocio es la familia.
Pero también la realidad de lo fácil, de lo cómodo y lo mismo se ha metido en la juventud, es lo que aleja a los muchachos de una vida al servicio de los demás, comentó Ulloa.
En el Seminario Mayor San José hay 48 jóvenes en formación para sacerdote. en la Diócesis de Chitré, en el Propedéutico, hay cinco.









