Los restos humanos traídos a Santiago desde la lejana comunidad cerca a la provincia de Bocas del Toro, se sospecha que pudieran ser de un niño.
Foto ilustrativa del traslado.
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Lunes 14 de septiembre de 2020 11:30 AM

Las primeras osamentas humanas encontradas en fosas comunes en la comarca Ngäbe Buglé cerca a la comunidad de Cuchará llegaron al aeropuerto Rubén Cantú, luego que funcionarios del Ministerio Público ordenarán las exhumaciones al dar con el paradero de una de ellas que habían sido informada por habitantes de varias comunidades indígenas a periodistas.

 

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Los restos humanos traídos a Santiago desde la lejana comunidad cerca a la provincia de Bocas del Toro, se sospecha que pudieran ser de un niño por lo que las autoridades correspondientes estiman  hacerle pruebas de ADN, para conocer las circunstancia en que murió ,  identificación y la edad del mismo.


La existencia de las fosas comunes fue alertada a las autoridades quienes desde el día uno estaban buscando para  conocer las atrocidades denunciadas que se estaban cometiendo por parte de los presuntos miembros de una secta que operaba  en las comunidades de Guayabo 1 y 2, Batata, Guayabito, Llano Amador, Guayabalito entre otras y en hechos anteriores como  Alto Terrón.


El Ministerio Público en una de sus cuentas de redes sociales informó que aún se siguen buscando otros lugares para intentar localizar a  personas,  niños  y adultos que se sospecha pudieran haber sido víctima de los cabecillas de una secta diabólica que realizaba todo tipo de actos que van en contra de la integridad de las personas en esas comunidades montañas y que estaban al margen de la ley.

 

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Aún se desconoce cuántas personas han desaparecido en los últimos años por la acción de los miembros de la secta y es  ahora se está investigando para dar con la posible localización  de los sospechosos de las muertes de los originarios que eran también parte de la secta en la comarca Ngäbe Buglé.

Las detenciones a una parte de los cabecillas se hizo  posible al apoyo incondicional de los Bukodays o seguridad comarcal quienes se sumaron a un grupo élite y de comandos para capturar junto a las autoridades nacionales a los supuestos transgresores de las leyes.

Estos miembros de la seguridad comarcal también dieron con el hallazgo de las fosas comunes. El trabajo sin sueldo de estas personas ha ido recuperando la tranquilidad en la comarca luego de varios años de angustia y zozobra por quienes estaban acostumbrado a intimidar y amenazar a los buenos ciudadanos en la comarca Ngäbe Buglé.

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