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Miércoles 22 de noviembre de 2017 12:00 AM

A $0.50 hasta Tumba Muerto, vengan que nos vamos", es lo primero que escuchan los pasajeros que están recostados en la parada del corregimiento de Calidonia, cerca del Mercadito, cubriéndose de los rayos del sol.

Y es que, a lo largo de la carretera se va acercando a toda velocidad el conocido "diablo rojo".

Algunos suben, otros ignoran, pues el bus está lleno. Los pasajeros son recibidos con la canción: Ven, devórame otra vez, del cantante Lalo Rodríguez, una que es gustaba por muchos, incluso corean sus letras.

Estar en el interior del bus es como ir en una chiva parrandera, pero de día. Hay mucho volumen de la música y canciones variadas.

El bus arranca y a los diez minutos, un hombre grita: ¡Por favor la parada!, abriéndose paso entre las personas que van en el pasillo del bus, sin embargo, el conductor no escuchó y se da un intercambio de palabras.

Todo esto es parte de la rutina, así que algunos pasajeros no hacen caso y continúan en lo suyo.

El pasajero es partícipe de las largas conversaciones o algarabía -más bien- que se escucha, casi siempre, debido al excedente de pasajeros, quienes van de pie sostenidos del pasamanos.

Ellos, quienes recurren al transporte público, saben que deben tener el pasaje en mano, porque la parada es pagando y bajándose enseguida. Por eso son llamados "diablos rojos", ya que hay mucha velocidad en su trayecto.

Otra de las escenas que se viven en este bus a diario es de los conocidos "necesito su ayuda". Se trata de aquellos que piden dinero para un amigo por alguna enfermedad terminal o el señor que necesita plata para alguna fundación y ahora hasta el extranjero que recolecta para su estadía en el país, las historias son casi las mismas.

Todos los días es lo mismo. Mientras unos bajan, otros suben, adentrándose.

Luis Torres, del Movimiento 23 de Octubre, piensa que ya no se da el servicio como se debe, y el resultado son personas con discapacidad en las calles y familias con luto para toda su vida.

 


fue la salida de los 'diablos rojos', tras 40 años de servicios a miles de personas, sin embargo, algunos siguen recorriendo las calles.
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