Mucho he escuchado sobre el tema del momento. El mismo me obligó a tratarlo en un programa de televisión, pero con seriedad, responsablemente y con sus actores, como debe ser. Sin pasiones ni radicalismos de ningún tipo, porque los hay de parte y parte.
La pregunta obligada era ¿será que tenemos que "aceptar" el hecho de que la población en general debe tener las mismas condiciones, o es que tenemos que dar permiso a que los que consideramos "diferentes" obtengan lo que consideran es su derecho?
Pero ¿por qué aceptar o permitir?
La unión legal entre personas del mismo sexo ha ganado luchas en otras latitudes, quizá con una cultura más avanzada que la nuestra, pero imagino que igual tuvo sus detractores.
Siendo padre de una hembra y un varón, he tenido que poner en la balanza lo que significa para alguien que vulneren sus derechos, porque ojo, así lo sienten y quién soy para cuestionarlo. Pero si el ejemplo lo pongo yo, ¿por qué me tiene que preocupar lo que pase alrededor de mis hijos? Homosexuales hay, lesbianas, bisexuales, transgénero, entre otras definiciones dentro de la diversidad, lo que se considera una cuestión de orientación y no de preferencias. El solo hablar del tema o tener un criterio te expone a ser clasificado: si estás en contra eres homofóbico y si estás a favor, aberrante.
Pero tengamos claro lo siguiente: la orientación sexual se refiere al objeto de los deseos eróticos o amorosos de un sujeto, mientras que la identidad de género hace referencia a la percepción que una persona tiene de sí misma de sentirse hombre o mujer. ¿Y qué se yo de eso?
Cuando mis vecinos se casaron ni me enteré, no tengo idea cómo viven dentro de su casa o cómo están criando a sus hijos, yo dirijo la mía y pongo las pautas dentro de ella. Entonces, qué pasa si dos hombres o dos mujeres deciden casarse porque es su derecho o los hace felices. El que les restriegue en la cara que son mal ejemplo para mis hijos no los detendrá de hacerlo, igual que citando lo que dice la Biblia no los hará dejar su relación. Si están equivocados no soy yo quién los juzgue, al final seguiremos conviviendo todos en el plano personal o profesional porque la segregación no es parte de nuestra cultura.
Entonces, recordemos ser dueños de nuestros propios actos y no del de los demás, porque al final de nuestros días seremos juzgados por lo que hicimos o dejamos de hacer, no por lo que hizo o dejó de hacer el otro. Se apruebe o no, no dejarán de existir los homosexuales, ni las lesbianas, ni los trans, ni los intersexuales y con todos ellos seguiremos conviviendo.
"Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz." Benito Juárez









