La panameña, María Milagros Narváez estuvo en el polémico "show" de Luis Miguel realizado el pasado lunes en el Auditorio Nacional de México.
Luis Miguel.
Luis Miguel e su último concierto de este año en México. Fotos: AP/ Cortesía María Milagros Narváez.
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Colaboración/María Milagros Narváez -
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Domingo 16 de diciembre de 2018 03:15 PM

 

La frase "los planetas se alinean", que justifica hacer tal o cual cosa, nunca fue tan veraz  en mi vida como a mediados de noviembre, cuando tuve que decidir si viajaba o no a México. Pero primero debo explicarles un par de cosas.

 

1.- Tengo un grupo de amigos, colegas periodistas, que los 12 de diciembre se trasladan a México D.F. a rendirle honores a la Virgen de Guadalupe y me habían invitado varias veces a acompañarlos. Y 2.- El 25 de septiembre pasado me sometí a una intervención quirúrgica importante y mi madre, - sin saberlo yo -, le prometió a la Virgen de Guadalupe que si todo salía bien, iría a darle las gracias personalmente.

 

La operación fue perfecta y frente a este panorama me dije "ok, veamos cómo están las cosas para esos días y si puedo darme un saltito al norte", y ¿adivinen?...me dio por revisar la agenda de Luis Miguel y resultó que el mismo día que llegaba el grupo, el lunes 10 de diciembre, era la última presentación de "Micky" en el Auditorio Nacional, como parte de su gira "México por siempre" y para mí esa fue la señal indiscutible de que TENÍA que viajar. Así que gracias a una amiga mexicana pude conseguir un boleto con buena ubicación y debo confesar que la idea de ir sola al "show" me encantaba, pues la conexión sería directa, total y sin distracciones. 

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Un gusto estar en el Auditorio

Llegamos a México a mediodía y decidí quedarme en el hotel esperando mi boleto y descansando para estar fresca y llena de energía en el concierto, mientras mis amigos se fueron a la Basílica a recoger las acreditaciones que nos permitirían entrar a cantarle las mañanitas a "la Morenita" la noche siguiente.

 

Pero era lunes de "modo LM". A las 7:45 p.m. tomé mi taxi hacía el Auditorio y el ambiente era excelente, mucho ánimo, gente por doquier, entrada fluida. Realmente el recinto impresiona, tanto por fuera como por dentro, no por gusto en él entran 10 mil almas cómodamente sentadas y la acústica es PERFECTA en cualquier punto de la sala donde te ubiques (¡Qué diferente a FIGALI!).

 

Me tocó la fila J, o sea, la décima hilera contada desde el escenario y he de admitir que la vista era privilegiada (Gracias, Isabelle Aloi), así que me dediqué a mirar con atención a la gente y a tomar algunas fotitos de recuerdo mientras esperaba el inicio del "show". Debo indicar que el personal que guía a las personas a sus asientos fue sumamente amable y las chicas ubicadas a mi lado y las de atrás, también. Cuando les dije que había viajado desde Panamá a ver al astro (y también a la Virgen), no lo podían creer y me soltaron sus clásicos: "¿neta?, ¡no manches!, ¡qué padre!". 

 

Ciertamente "Micky" salió con una hora y media de atraso al escenario, pero yo estuve entretenida, la verdad, así que no lo sentí tanto y cuando se apagaron las luces indicando que arrancaba el concierto, había tal emoción en el aire, que cualquier malestar seguramente se olvidó por completo

Triste, pero no perdió la esperanza

Mucho se ha dicho de la actuación de EL SOL esa noche, y de forma más negativa y vehemente se han expresado personas que ni siquiera estuvieron en el auditorio, por eso quiero aclarar que, a pesar de que sí reconozco que los primeros 45 minutos de concierto fueron extraños y desconcertantes, en ningún momento desafinó. 

 

Él salió aparentemente bien y feliz, saludando con respeto y alegría, pero algo le pasó, no sé qué. No soy nadie para juzgarlo, pero es un hecho que se DESCONECTÓ, él no estaba en ese Auditorio, lo ví desanimado durante los primeros 30 minutos de su presentación, situación que me preocupó sobremanera, en especial porque había abucheo esporádico por parte de un grupo pequeño de gente, principalmente compuesto por personas mayores y hombres (siempre ellos).

 

Las chicas a mi lado estaban igual de perplejas por lo triste que lucía y me comentaron que habían asistido a un concierto anterior hacía un par de semanas y no se le veía así. Estaban tan angustiadas como yo, pero confiábamos en que reaccionaría y lograría calmar las aguas con su maravillosa voz.

 

¿Que si estaba borracho o drogado?, pues ¡noooooo!, yo diría que TRISTE y CANSADO, muy cansado, y así de tajante soy porque una persona bajo los efectos del alcohol o drogas no se recupera tan rápido. En cuestión de minutos pasó de un extremo a otro, hubo un cambio radical en su actitud y ánimo, quizás porque entendió que no podía dejar una mala impresión en su último concierto en el recinto musical más emblemático de su país.

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"El Sol de México" cantó como los ángeles

Según hipótesis que circulan por diversos medios, su hipersensibilidad esa noche se debía a que precisamente el 10 de diciembre es el cumpleaños de su madre Marcela, cuya triste historia pudimos ver en la serie de Netflix, y esa coincidencia lo abrumó más de la cuenta. No sé qué tan cierto sea esto, pero si fue así, definitivamente urge que tome un descanso y atienda su salud emocional. 

 

Ninguno de los que estuvimos ahí podemos decir que cantó mal, ¡jamás!, "Micky" cantó como los ángeles, como siempre lo hace, solo que en esos primeros 45 minutos dejó que su público cantara en su lugar demasiado tiempo y, aunque eso lo hacen todos los intérpretes, cuando vamos a un "show" de un genio de la música como él, queremos OÍRLO A ÉL, así de simple. Y por supuesto que esta situación enfadó a muchos de los presentes, quienes reaccionaron con rechiflas y protestas, perfectamente entendibles. 

 

Por otra parte, "Micky" olvidaba o invertía el orden de las letras de sus temas, algo que no me pareció grave: él puede hacer lo que le dé la gana con sus canciones, su majestuosa voz le da ese derecho. Ir a un concierto y pretender escuchar las canciones IDÉNTICAS al CD para mí es inconcebible, yo aspiro a que la calidad sea mejor, que el artista improvise, que le imprima un nuevo sello personal al repertorio y que interactúe con su público. 

 

Puedo entender perfectamente el enojo de parte del público que se retiró de la sala y, - según supe después -, reclamó la devolución de lo pagado por sus entradas; pero tengo que desmentir categóricamente a esos medios y usuarios de redes sociales que  irresponsablemente informaron que la mayoría de los asistentes abandonamos el Auditorio. Simple y sencillamente eso no es verdad, y tengo cantidad de pruebas en fotos y videos del lugar prácticamente lleno hasta la conclusión del recital.

 

Mariachis cautivaron a miles

A partir de la tanda de los boleros, luego en la fiesta de mariachis y finalmente en el cierre de memorables baladas y lo más movido de su repertorio, Luis Miguel brilló como nunca, se re-conectó con el público, bromeó, se relajó, lo vimos más humano y reflexivo. Lamento informarles a quienes se fueron, que se perdieron poco más de dos horas de un gran show. 

 

Contrariamente a lo que esperaba, el segmento patriótico con los mariachis fue uno de los momentos que más me cautivaron debido a la pasión interpretativa y a la impresionante puesta en escena. Y de más está decir que con tantas melodías nacionalistas, prácticamente se echó al público al bolsillo. Fue en ese instante que los "guaruras" dejaron a las fanáticas acercarse a los pies de la tarima para verlo mejor, tratar de darle la mano y captar fotos y videos a buen ángulo. 

Uno de los videos de María Milagros fue utilizado por Televisa. 

 

De hecho, en un momento que quedó plasmado en uno de esos videos que grabé, "LuisMi" se abrió un poco y en una especie de mea culpa, dijo lo siguiente: "Lo mejor de México son ellos (los mariachis), sí, sin temor a equivocarme y yo me he equivocado muchas veces. Es parte de la vida, ¿no?, aprender de las desilusiones, de los errores, ¿no es cierto, no?, todo el mundo lee esas cosas. Hey, si no hay errores en una vida y no buscas soluciones, entonces ¿qué aprendiste?...pues nada. En la vida hay "pick ups and downs" (...) siempre hay montañas que subir, y hay que bajar a los valles, y volver a subir a las montañas, y volver a bajar a los valles, porque ¿qué crees?, en las montañas no hay nada de agua, allá abajo hay agua. Pero es una realidad, la vida es una montaña rusa". 

 

Asimismo, en esos instantes de acercamiento, reflexión y conexión total con su público, pidió sugerencias de qué temas rancheros cantar, hizo chistes y hasta le dedicó un pedazo de las "mañanitas" a una afortunada admiradora que celebraba su cumpleaños esa noche. En fin: Luis Miguel estaba de vuelta. 

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Una experiencia que volverá a vivir...

Sus admiradores fieles, quienes lo seguimos hace varias decenas de años, que sabemos que su talento es inigualable, que sentimos empatía por él como persona, que entendemos la magnitud de su resurgimiento a la palestra pública tras la serie de Netflix, que imaginamos lo abrumador que ello podría llegar a ser, y que reconocemos que ahora tiene millones de nuevos fans que quizás lo han idealizado y no lo comprendan, ni por un minuto pensamos en salirnos del Auditorio Nacional, ni en abuchearlo y mucho menos en condenarlo como lo ha hecho una porción de la opinión pública en México y en el mundo. 

 

Basta ver ese video (y muchos otros que reposan en redes) para darse cuenta de que Luis Miguel no estaba ni ebrio ni dopado. No obstante, desde hace tiempo pienso que debe detenerse y descansar, pues ese ritmo de presentaciones que lleva no le beneficia. Claro que la fanaticada pide que se presente, pero la salud es primero, sin duda. Quiera Dios que quienes lo asesoran puedan convencerlo de tomarse unas vacaciones totales antes de iniciar su gira por Latinoamérica en enero próximo

 

Pese a toda la polémica desatada, mi experiencia fue única, toda una aventura, lo admito. Disfruté cada canción, hubo suspenso por buen rato, mis ojos se deleitaron con la imagen de mi amor platónico y, - como bien se oye en mis filmaciones -, el evento fue como una presentación personalizada para mí. Así funciona la magia de este señor.

Y bueno, les cuento que ya estoy alistándome para verlo de nuevo en marzo, esta vez en Panamá. Mi boleto está comprado, será mi cuarto concierto de LuisMi y, pase lo que pase, seguramente será otra aventura fenomenal. 

 

 

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