Aunque sabemos que vamos a sentir miedo y en ocasiones vamos hasta a gritar, nadie puede resistir la tentación de ir a ver una buena película de terror.
Este género nació, gracias a George Méliés en 1896 con "Le Manoir du Diable" La mansión del diablo, se trató de una fantasmagoría de tres minutos que parece, más bien, un breve retablo humorístico a costa del gótico.
Japón se lo tomó más en serio con 'Shinin no sosei' 1898, una pesadilla sobre un cuerpo resucitado que, por desgracia, hoy en día se considera perdida.
La Gran Depresión fue un sueño de la razón capitalista que produjo monstruos: 'Drácula' y 'El doctor Frankenstein', ambas de 1931, se configuraron como la gran catarsis gótica que Estados Unidos necesitaba en tiempos difíciles.
Además, crearon toda una caligrafía del horror de la que el género sigue dependiendo hoy en día.
En los años 50, los monstruos clásicos como Frankenstein, Drácula o la momia estaban en decadencia y eran sustituidos por el llamado cine de terror de la Guerra Fría.
'It'
El filme estadounidense resultó ser un boom entre las cintas de terror e incluso destronó en taquilla a "El exorcista".
El éxito fue tal que Warner Bros anunció que habrá una secuela de la misma, pero en esta ocasión la trama girará en torno a los orígenes de Pennywise.
Lon Chaney se convierte sinónimo del cine de terror con cintas como "El fantasma de la ópera".
el cine de terror ha mantenido su popularidad









