- Él mismo hace su desayuno, paga sus cuentas y maneja hasta Monagrillo.
- Se ha dedicado a ser feliz en los últimos tres años alejado de la televisión.
Mucho se rumoraba que su retiro de la pantalla se debía a problemas de salud, hasta se llegó a hablar de que padecía de párkinson (un trastorno que afecta las células nerviosas). Por ese rum rum de comentarios negativos nos interesó conocer cómo se encontraba Óscar Poveda, el creador del programa de folclor más viejo y exitoso de la televisión panameña.
Para localizarlo fue necesario sondear el terreno y hacer un par de llamadas hasta recibir la aprobación del expresentador, quien definió hora y lugar.
Al llegar a su apartamento, el timbre no funcionaba, toqué a la puerta y una voz baja y ronca me dice pase, una sonrisa tierna me da la bienvenida y me pregunta: ¿usted es la periodista? Le respondo: sí. Un cordial saludo abre nuestra conversación y de inmediato me traslada al 2010, cuando TVN lo llamó para decirle que lo veía muy cansado. Días después su despedida fue por todo lo alto, fueron más de 20 años continuos en la televisión sin descansar y las vacaciones nunca existieron para el escritor y productor.
Tres años después de no saber nada de polleras, mucho menos de Hecho en Panamá, Óscar nos confiesa que aunque muchos pensaron que su retiro tuvo que ver con su salud, no fue así. Dos años pasaron, para que un derrame estremeciera su cuerpo. Cuando sufrió la enfermedad, lo primero que pensó fue que iba a quedar desfigurado. Las secuelas no fueron las mejores, una de sus manos quedó torcida, sus pies perdieron movilidad y su voz es más ronca de lo que era antes de la enfermedad.
Se decía que él tenía párkinson, pero Óscar nos aseguró que eso es mentira. Solo le ha dado derrame.
El yoga, la piscina y el gimnasio ayudaron mucho en su recuperación. Hoy se encuentra solo como siempre le ha gustado estar, una empleada lo atiende durante el día, pero él se hace su desayuno, paga sus cuentas, va al súper y maneja hasta Monagrillo.
Tres andaderas y un par de muletas lo ayudan a moverse dentro y fuera de su casa. Aunque no fue fácil salir adelante tras padecer un derrame, él confiesa que se ha dedicado a ser feliz en los últimos tres años alejado de la televisión y la docencia. Considera que si Dios lo manda a buscar se irá tranquilo, pues ya a hecho todo en esta vida.
Un día del expresentador comienza con un buen baño, revisa el internet, hace desayuno, practica ejercicios y en la tarde hace diligencias. En las noches recibe a las visitas.
Sus amigos siempre lo visitan, las fiestas nunca faltan en su casa, un minibar y cajas de cerveza confirman sus palabras. El compartir con sus amistades lo mantiene completamente feliz y sin pensar en la televisión; por ello, asegura que no la extraña para nada.
Descansar es uno de sus derechos favoritos, el folclor y las polleras son temas del pasado para el expresentador de televisión y de los cuales ya no le gusta hablar. Hoy, su prioridad es comprarse una casa en Chitré y un perrito, pero este último le preocupa por su problema con las piernas, ya que puede tumbarlo. Sin embargo, le gustaría tener a este fiel amigo como compañero.
Aunque ya no ve Hecho en Panamá, el programa si le sigue generando dinero, pues como autor de los derechos del mismo, le vendió a TVN la autoría, actualmente recibe regalías.
Ahora que está enfermo siente que sus hermanos están más unidos, lo visitan y lo llaman. A pesar del derrame que sufrió, el expresentador se siente feliz y le deja su herencia a sus sobrinos, pero sobre todo a uno que crió como su hijo.









