- Hace poco, Santa Rosa estaba en Panamá presentando Pelaos con Salsa.
- Expresó que Panamá es casi como su casa y uno de los países que más le gusta.
Con mucha rumba, salsa y sabor, llegó el Caballero de la salsa, Gilberto Santa Rosa, a Panamá con su gira El amor en tiempo de salsa e hizo vibrar el teatro Anayansi del centro de convenciones Atlapa el pasado jueves 30, donde mostró lo mejor de su repertorio musical en salsa, chachachá y, para los más enamorados, un bolerito que no caía nada mal si estabas acompañado de tu pareja. ¡Oh sí!
El que no fue se la perdió, ya que son 38 años de carrera que celebra el intérprete de Conciencia este año, y debido al amor que le tiene a Panamá, dejó su alma en la tarima, como siempre.
A eso de las 9:30 p.m. comenzó el show con temas bastante movidos, y como el espectáculo era sentaditos cada uno en su puesto tipo auditorio, era notable que a más de uno de los presentes le picaban los pies como perico en zinc caliente por las ganas de pararse a bailar.
A lo largo de la noche, el artista no solo cantó, sino que bailó, habló, compartió e hizo reír al público con una que otra ocurrencia: A los hombres les debo mi carrera, sino pregúntense a sí mismos cuántas veces no les han llegado con un CD mío diciéndoles: 'Mami, escúchate estas cinco y después hablamos'. ¡Así ellos las enamoran!, comprando mi música, expresó.
Además explicó que El amor en tiempo de salsa nació de todas sus experiencias con sus fans, cuando le llega uno de sus seguidores pidiéndole que le cante su canción favorita, y cuando va a ver... es la más triste de todo el repertorio. Agregó: Las personas viven el amor sufriendo y la canción que tienen en pareja siempre es la más trágica.
Perdóname, Almas gemelas, Mentira y Que alguien me diga son algunos de los reconocidos temas que coreaba la gente a todo pulmón.
A pesar de que el cantante mencionó que lo más probable es que el panameño no sorprenda al verlo por la cantidad de veces que viene, se robó el show y el teatro quedó abarrotado que ni el clásico alfiler cabía.









