- Heridos fue el saldo que dejó el incendio del bus 8B-06
- Entre ellas estuvieron: 13 mujeres y 5 hombres, 2 de los cuales eran niños.
- Gracias a eso valoro mi vida, a quienes están a mi alrededor, nunca se sabe cuándo será tu último día.
Hoy se cumplen ocho años del lamentable suceso que ocurrió en La Cresta, en el que un autobús del Corredor Norte, de la ruta Mano de Piedra, fue consumido por las llamas, y dejó como saldo a 18 personas calcinadas, lo que marcó así un hito en la historia del transporte público panameño.
Sin embargo, ese accidente es recordado por quienes lo cubrieron como el más impactante en su vida, pues los recuerdos siguen ahí, como si hubieran ocurrido hoy.
Uno de los protagonistas de ese fatal día fue Saturnino Puga, quien era en ese entonces camarógrafo de Hosanna Televisión, y cuyas imágenes le dieron la vuelta al mundo. Ese día entré a las 2:00 p.m., estaba con unos compañeros del canal reunidos en la oficina de Producción, charlábamos acerca de un programa que iba a salir a las 5:00 p.m.; cuando de pronto entró la recepcionista diciéndonos que había un bus incendiándose con gente adentro. La miramos como si estuviese loca, para nosotros era imposible creer que eso ocurriera aquí en Panamá. Ella insistía en que hiciéramos algo, fue ahí cuando busqué la cámara y salí a grabar la escena. Cuando salgo, era más impactante de lo que ella nos decía , manifestó.
El también periodista cuenta que en el momento nunca pensó en exclusivas, solo pensaba en hacer su trabajo como camarógrafo, ni se imaginó convertirse en el primero en tener las escenas del trágico accidente.
Estaba a cinco metros del incendio, solo sentía que me picaba la piel por el fogaje que salía del bus. Cuando grababa, ya las personas se habían quemado, solo capté cuando el bus estaba siendo abrasado por las llamas, era muy impactante para mí , comentó.
El hecho marcó un precedente en la vida cristiana del periodista, pues en aquella ocasión solo se limitó a grabar el incendio, mas no a las personas heridas. Vi a muchos pasajeros con quemaduras de tercer grado, cuando les guindaba la piel; los heridos tendidos en las aceras pidiendo ayuda, la impotencia de quienes estábamos ahí y no poder hacer nada. La verdad, esas escenas no las grabé por humanidad, y por respeto a ellos, resaltó.
Tras ocho años de aquel hecho, Puga confiesa que tuvo pesadillas por una semana. Era difícil olvidar esas escenas, una semana de terribles pesadillas. Me exaltaba cuando soñaba con ellas, tomé mi tiempo para asimilar el hecho. Mi vida cambió a nivel personal y profesional, valoro más la vida, respeto más el dolor ajeno. Ahora me cuido de no presentar escenas fuertes; para mí el comunicador debe mantener un respeto hacia las víctimas, hay que saber tener tacto cuando pasan estas clases de hechos, aconsejó.
Lo más irónico para él y, a pesar de esa tragedia, es que considera que el transporte público no ha mejorado. Tristemente no ha cambiado, cada vez que salgo me doy cuenta de eso, concluyó.









