Unas 200 ballenas piloto se quedaron varadas en la Isla Sur de Nueva Zelanda, y hordas de rescatistas acudieron de inmediato a la remota costa en un intento por ayudarlas a regresar al mar.
Unas 20 de las 198 ballenas murieron, pese a los esfuerzos por salvar a las criaturas, las cuales quedaron varadas en Farewell Spit, un lugar famoso por el avistamiento de ballenas, informó Andrew Lamason, responsable del área para el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda.









