Cinco de los campesinos acusados de una matanza en 2012 durante una ocupación de tierras, que dejó 17 fallecidos y provocó el cese del entonces presidente paraguayo, Fernando Lugo, cumplieron un mes en huelga de hambre, tras casi dos años de prisión preventiva sin que se hayan esclarecido los hechos. Familiares, amigos y activistas defensores de los derechos humanos acudieron ayer al hacinado penal de Tacumbú, en Asunción, para celebrar un festival musical y reclamar su puesta en libertad. Los huelguistas, que apenas se mueven de sus camas, recibieron a sus familiares en la pequeña sala de enfermería en la que están instalados.
La Fiscalía les acusa de homicidio doloso, asociación criminal e invasión de inmueble ajeno.









