México, Costa Rica y Panamá son los países de la región mesoamericana de mayor acogida de migrantes, detalla el informe de la OIM.
Migrantes nicaragüenses.
Muchos migrantes tienen un "futuro muy incierto" y enfrentan riesgos como problemas de salud mental, estrés y ansiedad por la falta de empleo y el miedo al contagio de coronavirus, añadió la experta de la OIM. Foto: EFE.
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Sábado 22 de agosto de 2020 04:15 PM

 

La migración irregular en Centroamérica, causada principalmente por la violencia y el desempleo, requiere soluciones regionales e integrales, dijo este sábado la coordinadora de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) sobre Migración en Mesoamérica y el Caribe, Alexandra Bonnie, en entrevista con Efe.


"La migración se tiene que abordar en diferentes espacios, desde el espacio global, mundial, regional, nacional y local", subrayó Bonnie.


Destacó la importancia de impulsar un "diálogo regional" entre los países, ya que la pandemia ha mostrado que ningún país puede enfrentar solo este problema.


"Ninguna respuesta que no contemple el tema migratorio podría ser efectiva, tenemos que ver que, si no está bien gestionada y planificada, la migración puede llevar retos a todo el mundo, a las comunidades, los migrantes y los Estados, pero si está bien planificada se pueden mitigar esos aspectos más negativos”, enfatizó.


En los últimos años la migración irregular de Centroamérica a Estados Unidos, principalmente desde el Triángulo Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras), se ha incrementado por la violencia y los altos niveles de pobreza que afectan a esos países.


Incluso, en octubre de 2018, miles de centroamericanos emprendieron "caravanas" partiendo de San Pedro Sula, en el norte de Honduras, y se fueron sumando miles de personas desde otros lugares de ese país y El Salvador con el deseo de alcanzar "el sueño americano".

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RESPUESTA INTEGRAL
Bonnie indicó que la migración irregular requiere además "una respuesta integral", porque el problema debe verse como una "responsabilidad compartida" entre todos los sectores.


"No es una situación que desde un solo sector se puede resolver o mitigar. Antes de la pandemia subrayamos la necesidad de adoptar políticas migratorias integrales, porque la migración no solo es un asunto de pasaporte o seguridad”, sostuvo.


En su opinión, la migración irregular tiene "muchas aristas que deben ser tomadas por el sector empleador con un enfoque de protección" hacia los migrantes.


Las organizaciones de apoyo a los migrantes, añadió, pueden tener "un rol clave" para ayudar, como lo han hecho en otras crisis, en generar respuesta, aunque reconoció que "no es una respuesta fácil".

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RETORNO E INCLUSIÓN ECONÓMICA, PRINCIPALES DESAFÍOS
Dijo además que apoyar el retorno de migrantes a su país de origen y fortalecer su inclusión económica son los principales desafíos de Centroamérica en el marco de la pandemia de COVID-19, que hasta ahora deja más de 265.000 contagios y 7.150 fallecidos en esta región.


Los Estados deben buscar mecanismos para "apoyar más" a los ciudadanos que han emigrado y que "no se quieren o no pueden quedar en el país de destino", así como fortalecer la inclusión económica para atender a esa población tras la pandemia, afirmó Bonnie.


"Este retorno se va a dar en un contexto muy difícil y en comunidades donde la importancia de la informalidad del mercado laboral es otro" desafío para la reinserción de los migrantes retornados, subrayó.


En el sondeo "Efectos de la COVID-19 en la población migrante", realizado por la OIM a 1.660 migrantes en Centroamérica, México y Estados Unidos, el 21 % de ellos señaló que desea retornar a su país de origen porque no tienen empleo debido al contexto de la pandemia, mientras un 79 % no desea hacerlo, añadió.


El sondeo, divulgado esta semana, indica que el coronavirus ha afectado la situación laboral de los migrantes, lo que incide en una reducción en las remesas que envían a sus familiares.


El 51 % de los migrantes perdió su empleo debido a la COVID-19 y solo el 20 % ha logrado mantener su puesto, precisa el estudio, que agrega que el resto estaba ya desempleado antes de la emergencia sanitaria.


La falta o pérdida de empleo ha causado que el 41 % de los entrevistados dejará de enviar remesas y que el 59 % lo siga haciendo, aunque solo el 10 % logró aumentar la cantidad de dinero, revela el estudio, cuyos resultados, según Bonnie, dan un panorama de lo que los migrantes están viviendo.

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FUTURO INCIERTO
El retorno de los migrantes será "un reto" para los países, cuyos Gobiernos deben generar puestos de trabajo, lo que antes del coronavirus "ya era difícil" y ahora en el contexto de la pandemia será mucho más complicado, subrayó.


Muchos migrantes tienen un "futuro muy incierto" y enfrentan riesgos como problemas de salud mental, estrés y ansiedad por la falta de empleo y el miedo al contagio de coronavirus, añadió la experta de la OIM.


Algunos, especialmente mujeres, pueden ser "presas fáciles" de redes de tráfico ilícito o trata de personas por su necesidad de encontrar un empleo, advirtió Bonnie, que destacó que el 28 % de los entrevistados eran hondureños y el 23 % salvadoreños.


México, Costa Rica y Panamá son los países de la región mesoamericana de mayor acogida de migrantes, detalla el informe de la OIM. 
 

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