Miles de niños llenaron las calles de ciudades y pueblos de España para ver pasar las cabalgatas de los Reyes Magos, que llegaron en barco, tren, helicóptero o a lomos de dromedarios, envueltos en esa fantasía chispeante que emociona a los más pequeños.
Además del colorido, las luces y la música, las carrozas arrojan toneladas de caramelos e iban repletas de juguetes que los niños observan emocionados y que esperan recibir en sus casas, sin olvidar dejar en el balcón un vaso de leche para los Reyes Magos.









