El papa Francisco condenó hoy la corrupción y dijo que es la peor plaga social, la destrucción del tejido social, el más craso egoísmo, oculto detrás de una aparente generosidad y un fraude a la democracia.
En estos términos se expresó en una audiencia que mantuvo en el Vaticano con los participantes de la Conferencia Internacional de las Asociaciones de Empresarios Católicos (UNIAPAC).
En su discurso, el pontífice argentino recordó que en el pasado ha denunciado que el dinero es el estiércol del diablo y sostuvo que las empresas no deben existir para ganar dinero, sino para servir.
Reconoció que todas las actividades humanas, también la empresarial, pueden ser un ejercicio de la misericordia y reflexionó sobre tres riesgos que la actividad empresarial asume con frecuencia: el riesgo de usar bien el dinero, el riesgo de la honestidad y el riesgo de la fraternidad.
En esta línea, Francisco aseguró que la corrupción es la peor plaga social. Es la mentira de buscar el provecho personal o del propio grupo bajo las apariencias de un servicio a la sociedad. Es la destrucción del tejido social bajo las apariencias del cumplimiento de la ley.
Es la ley de la selva disfrazada de aparente racionalidad social. Es el engaño y la explotación de los más débiles o menos informados. Es el más craso egoísmo, oculto detrás de una aparente generosidad. La corrupción está generada por la adoración del dinero y vuelve al corrupto, prisionero de esa misma adoración, prosiguió.
Para Francisco, la corrupción es un fraude a la democracia y abre las puertas a otros males terribles como la droga, la prostitución y la trata de personas, la esclavitud, el comercio de órganos, el tráfico de armas, etcétera.
Jorge Bergoglio consideró que una de las condiciones necesarias para el progreso social es la ausencia de corrupción y dijo que favorecer esta, por activa o pasiva, es ya comenzar a adorar al dios dinero.
En ese contexto reivindicó el fácil acceso al crédito porque criticó que este sea más accesible y más barato para quien posee más recursos, y más caro y difícil para quien tiene menos.
Finalmente, abordó el problema de la crisis migratoria y dijo que hay que crear fuentes de trabajo digno, estables y abundantes, tanto en los lugares de origen como en los de llegada y, en estos, tanto para la población local como para los inmigrantes. Hay que hacer que la inmigración siga siendo un factor importante de desarrollo, concluyó.
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