@DiaaDiaPa
El estado de Texas desafió esta semana al presidente del Gobierno estadounidense, Barack Obama, en política migratoria: no solo logró que un juez suspendiera sus medidas ejecutivas, sino que anunció que prolonga indefinidamente la militarización de su larga frontera con México.
En Texas no vamos a quedarnos de brazos cruzados mientras el presidente ignora la ley y fracasa en su deber de asegurar la frontera, afirmó el gobernador sureño, Greg Abbott, principal promotor de la demanda contra las medidas migratorias promovidas desde Washington.
Abbott calificó la decisión judicial como una victoria para Texas, para Estados Unidos, para el imperio de la ley y para la Constitución.
Desde su anterior cargo de procurador general de Texas, cuyo trabajo consistía en llegar a la oficina, demandar a Barack Obama y regresar a casa, según solía presumir, Abbott formó a finales de noviembre una coalición de 26 de los 50 estados para oponerse a las políticas del presidente.









