En el majestuoso escenario de la Terraza Caffarelli del Ayuntamiento romano, el portugués José Mourinho dio el pistoletazo de salida a su experiencia como entrenador del Roma con su habitual carisma. Con tono calmo, tranquilo, pero decidido, pidió tiempo para construir a un equipo ganador y no dudó en lanzar dos dardos para reivindicar su posición.





