Panamá vuelve a tener otra participación muy discreta en los Juegos Bolivarianos, un síntoma que se ha prolongado en los últimos 24 años, desde la edición en Santa Cruz de la Sierra y Cochabamba, Bolivia, en 1993.
En este mismo periodo, la delegación istmeña no ha salido del sótano del medallero de estos juegos regionales. Algo que no nos debe sorprender, ya que fue predicho con tranquilidad por el presidente del Comité Olímpico de Panamá, Camilo Amado.





